domingo, junio 21, 2009

1965, 15 de junio, un día en la Guerra Patria de abril (2)

Segunda parte

Yo había avanzado también por la calle Juan Isidro Pérez, encontrándome con Santiago al llegar a la esquina José Reyes, quién me ordenó seguirlo. Al cruzar la Avenida Mella Santiago vio como el artillero de que les hablé en el párrafo anterior, fue expulsado por el fuego enemigo, del hoyo de su trinchera abrazado a su ametralladora “70” de trayectoria rasante, cúbrame dijo el rana y avanzamos por la acera norte de la histórica avenida Mella, con Santiago disparando su fusil Garant, para contener el fuego enemigo y permitir rescatar al compañero artillero que rodó en el pavimento abrazado a su arma y amparado por el fuego de Santiago, regresó al hoyo que era su trinchera y continuó el combate, nosotros retornamos el camino pera encontrarnos con el comandante Montes en la explanada que forman las calles José Reyes y 19 de Marzo con Ravelo que era nuestro objetivo.

Al llegar; ya el Comando “B3” del 1J4 (Catorce de Junio) al mando de los compañeros Norge Botello y Oscar Santana había entablado combate con las tropas enemigas, mientras los Ranas al mando de Montes les hacían frente por la Ravelo, logramos hablar con Montes y me ordenó tratar de decirle al comandante Juan Ramírez que retrocediera el Tanque MXL-60 que estaba estacionado en la Herniquillo con Ravelo, lo que no fue posible porque el fuego Yanqui lo había inmovilizado, ante lo que ordenó entonces, Montes Arache, que abandonaran el Tanque; tanto Ramírez, como su ayudante, pero ellos prefirieron morir en combate, efectivamente el comandante Ramírez murió aferrado a su unidad de artillería pesada, nuestra unidad médica al mando del colega periodista René Fernández Almonte rescató los cuerpos, el compañero conocido solo por el chino y luego como el “Quemaito” sobrevivió, murió en New York, en la primavera del 2007, fue encontrado muerto en su apartamento de la calle Nagle a esquina Arden; un enclave de la comunidad dominicana en el alto Manhattan.

Héctor Lachapell, Jefe de operaciones supervisaba las tropas constitucionalistas e impartía órdenes de tácticas y estructura de combate, fue para mi una experiencia de vida observar la disciplina y ver como todos obedecíamos las órdenes de nuestro jefe de operaciones, incluso Montes que era el jefe de todos. No tengo dudas; la disciplina fue la nuestra mejor aliada para enfrentar con éxito al ejército más poderoso del mundo, El resto de nuestras tropas repartidas en unos 300 comandos de civiles y militares, siguieron el mismo patrón; la siguiente distribución desde la Caracas hasta la París con Juan Bautista Vicini, Abreu y Barahona, a cargo de los comandantes Jaime Cruz, José Cabeza, Tato, Ñaño Mejía de los comando Los Rolitas y San Carlos con sus respectivas avanzadas, por el frente de la 30 de Marzo estuvieron los comandos Cucaracha 20 de Niño Cruz y Juan Miguel García y el de Villa Juana de los hermanos Minaya.

Mientras que en el frente de Gascue y Ciudad Nueva estuvieron el comando San Cristóbal al mando del comandante “Liquí” el de los compañeros Haitianos al mando del general Freddy, disidente del régimen de Duvalier, ese comando compartió con nosotros el edificio del Centro Sirio Libanés, al lado del viejo Teatro Independencia, al doblar en la Mariano Cesteros estaba una avanzada del 1J4 al mando de Baby Mejía ambos avanzaron por las calles Santiago Bolívar y Elvira de Mendoza, hasta la Dr. Delgado y Crucero Arens.

El Capitán Sención Silverio Comandante de la Zona “A” con los comandantes Pocho, Víctor Ramírez, y los hermanos Rodríguez se ocuparon de ese sector de Gascue hacia el norte.

El comando central del 1J4, tomó la vanguardia costera a lo largo del Malecón hasta la Ave Pasteur, Guillén, aguerrido compañero ya desaparecido en los 10 años de Balaguer, se desempeñaba como comandante de la avanzada del 1J4 en la Independencia con Pasteur, Mientras la escuela de Ranas y la unidad de inteligencia de Evelio Hernández, (1J4) custodiaron el área de la Cervantes, Hotel Jaragua, Benito Monción y Pasteur.

Sostuvimos unas seis horas de combates con el ejército más poderoso del mundo, al cabo de las cuales decidieron replegarse, para lo que se tomaron unas 24 a 36 horas en retroceder a sus posiciones anteriores, no es preciso establecer la cantidad de muertos en combate de ambos bandos, la mayoría de bajas nuestras fueron civiles no armados que estaban en sus casas. Y bajo la infame batida de los morteros norteamericanos

Los gringos hicieron una sombrilla de morteros sobre la ciudad colonial dañando monumentos y cegando vidas inocentes en Ciudad Nueva, San Miguel, San Antón, Villa Francisca y San Carlos.

En el Edificio Copelo donde Funcionaba la Presidencia de la República, Caamaño nuestro Presidente y líder rugía como una fiera, acompañado de su gabinete y el Jefe del Ejército constitucionalista Juan Maria Lora Fernández, Muerto en la batalla del Matún en Santiago, coronel Jorge Geraldo Marte Hernández, Héctor Aristy, Cabito Gautreaux y Claudio Caamaño entre otros, que no permitieron a Caamaño abandonar el edificio para irse al frente.

Me tocó la difícil tarea de llevar un informe de Montes a Lora Fernández, váyase a pie dijo Montes, infórmele al coronel Lora Fernández; que no hemos permitido el avance de las tropas enemigas y que han mermado los disparos de artillería liviana e incrementado los morteros y algunos ataques de artillería incendiaria. Al llegar al Copelo por la esquina Sánchez un mortero impacto el edificio del frente y me lance al suelo en medida de protección, el sargento Genao de servicio en la entrada de la improvisada cede presidencial, corrió a socorrerme porque pensó que estaba herido, no obstante, yo no tenía nada, me puse en pie y continué la marcha: al entrar al edificio, vi a un joven delgaducho corretear del segundo piso hacia la azotea del referido inmueble, una y otra vez, pensé que tenía una complicación nervioso-intestinal y se lo comenté a Genao, quien me aclaró que era el ingeniero de sonido de la radioemisora constitucionalista y que los morteros habían derribado varias veces la antena y el subía a levantarla y a conectarla de nuevo ¡Valiente Compañero! Dije, era Luís Graveley, hoy residente en esta ciudad, dirigente del PRD, aún no se si estaba equivocado al pensar lo del percance intestinal del meritorio combatiente. Hoy ni por asomo se me ocurría mencionarle en esto, pero el se lo buscó por llamarme justo en el momento que escribía el párrafo anterior. Si sería cierto el entuerto intestinal, aún no lo he investigado, sin embargo podría ser. New York, 18 de junio 2009. Moisés Iturbides. Comando Manolo Tavárez,

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