domingo, junio 21, 2009

1965, 15 de junio, un día en la Guerra Patria de abril (2)

Segunda parte

Yo había avanzado también por la calle Juan Isidro Pérez, encontrándome con Santiago al llegar a la esquina José Reyes, quién me ordenó seguirlo. Al cruzar la Avenida Mella Santiago vio como el artillero de que les hablé en el párrafo anterior, fue expulsado por el fuego enemigo, del hoyo de su trinchera abrazado a su ametralladora “70” de trayectoria rasante, cúbrame dijo el rana y avanzamos por la acera norte de la histórica avenida Mella, con Santiago disparando su fusil Garant, para contener el fuego enemigo y permitir rescatar al compañero artillero que rodó en el pavimento abrazado a su arma y amparado por el fuego de Santiago, regresó al hoyo que era su trinchera y continuó el combate, nosotros retornamos el camino pera encontrarnos con el comandante Montes en la explanada que forman las calles José Reyes y 19 de Marzo con Ravelo que era nuestro objetivo.

Al llegar; ya el Comando “B3” del 1J4 (Catorce de Junio) al mando de los compañeros Norge Botello y Oscar Santana había entablado combate con las tropas enemigas, mientras los Ranas al mando de Montes les hacían frente por la Ravelo, logramos hablar con Montes y me ordenó tratar de decirle al comandante Juan Ramírez que retrocediera el Tanque MXL-60 que estaba estacionado en la Herniquillo con Ravelo, lo que no fue posible porque el fuego Yanqui lo había inmovilizado, ante lo que ordenó entonces, Montes Arache, que abandonaran el Tanque; tanto Ramírez, como su ayudante, pero ellos prefirieron morir en combate, efectivamente el comandante Ramírez murió aferrado a su unidad de artillería pesada, nuestra unidad médica al mando del colega periodista René Fernández Almonte rescató los cuerpos, el compañero conocido solo por el chino y luego como el “Quemaito” sobrevivió, murió en New York, en la primavera del 2007, fue encontrado muerto en su apartamento de la calle Nagle a esquina Arden; un enclave de la comunidad dominicana en el alto Manhattan.

Héctor Lachapell, Jefe de operaciones supervisaba las tropas constitucionalistas e impartía órdenes de tácticas y estructura de combate, fue para mi una experiencia de vida observar la disciplina y ver como todos obedecíamos las órdenes de nuestro jefe de operaciones, incluso Montes que era el jefe de todos. No tengo dudas; la disciplina fue la nuestra mejor aliada para enfrentar con éxito al ejército más poderoso del mundo, El resto de nuestras tropas repartidas en unos 300 comandos de civiles y militares, siguieron el mismo patrón; la siguiente distribución desde la Caracas hasta la París con Juan Bautista Vicini, Abreu y Barahona, a cargo de los comandantes Jaime Cruz, José Cabeza, Tato, Ñaño Mejía de los comando Los Rolitas y San Carlos con sus respectivas avanzadas, por el frente de la 30 de Marzo estuvieron los comandos Cucaracha 20 de Niño Cruz y Juan Miguel García y el de Villa Juana de los hermanos Minaya.

Mientras que en el frente de Gascue y Ciudad Nueva estuvieron el comando San Cristóbal al mando del comandante “Liquí” el de los compañeros Haitianos al mando del general Freddy, disidente del régimen de Duvalier, ese comando compartió con nosotros el edificio del Centro Sirio Libanés, al lado del viejo Teatro Independencia, al doblar en la Mariano Cesteros estaba una avanzada del 1J4 al mando de Baby Mejía ambos avanzaron por las calles Santiago Bolívar y Elvira de Mendoza, hasta la Dr. Delgado y Crucero Arens.

El Capitán Sención Silverio Comandante de la Zona “A” con los comandantes Pocho, Víctor Ramírez, y los hermanos Rodríguez se ocuparon de ese sector de Gascue hacia el norte.

El comando central del 1J4, tomó la vanguardia costera a lo largo del Malecón hasta la Ave Pasteur, Guillén, aguerrido compañero ya desaparecido en los 10 años de Balaguer, se desempeñaba como comandante de la avanzada del 1J4 en la Independencia con Pasteur, Mientras la escuela de Ranas y la unidad de inteligencia de Evelio Hernández, (1J4) custodiaron el área de la Cervantes, Hotel Jaragua, Benito Monción y Pasteur.

Sostuvimos unas seis horas de combates con el ejército más poderoso del mundo, al cabo de las cuales decidieron replegarse, para lo que se tomaron unas 24 a 36 horas en retroceder a sus posiciones anteriores, no es preciso establecer la cantidad de muertos en combate de ambos bandos, la mayoría de bajas nuestras fueron civiles no armados que estaban en sus casas. Y bajo la infame batida de los morteros norteamericanos

Los gringos hicieron una sombrilla de morteros sobre la ciudad colonial dañando monumentos y cegando vidas inocentes en Ciudad Nueva, San Miguel, San Antón, Villa Francisca y San Carlos.

En el Edificio Copelo donde Funcionaba la Presidencia de la República, Caamaño nuestro Presidente y líder rugía como una fiera, acompañado de su gabinete y el Jefe del Ejército constitucionalista Juan Maria Lora Fernández, Muerto en la batalla del Matún en Santiago, coronel Jorge Geraldo Marte Hernández, Héctor Aristy, Cabito Gautreaux y Claudio Caamaño entre otros, que no permitieron a Caamaño abandonar el edificio para irse al frente.

Me tocó la difícil tarea de llevar un informe de Montes a Lora Fernández, váyase a pie dijo Montes, infórmele al coronel Lora Fernández; que no hemos permitido el avance de las tropas enemigas y que han mermado los disparos de artillería liviana e incrementado los morteros y algunos ataques de artillería incendiaria. Al llegar al Copelo por la esquina Sánchez un mortero impacto el edificio del frente y me lance al suelo en medida de protección, el sargento Genao de servicio en la entrada de la improvisada cede presidencial, corrió a socorrerme porque pensó que estaba herido, no obstante, yo no tenía nada, me puse en pie y continué la marcha: al entrar al edificio, vi a un joven delgaducho corretear del segundo piso hacia la azotea del referido inmueble, una y otra vez, pensé que tenía una complicación nervioso-intestinal y se lo comenté a Genao, quien me aclaró que era el ingeniero de sonido de la radioemisora constitucionalista y que los morteros habían derribado varias veces la antena y el subía a levantarla y a conectarla de nuevo ¡Valiente Compañero! Dije, era Luís Graveley, hoy residente en esta ciudad, dirigente del PRD, aún no se si estaba equivocado al pensar lo del percance intestinal del meritorio combatiente. Hoy ni por asomo se me ocurría mencionarle en esto, pero el se lo buscó por llamarme justo en el momento que escribía el párrafo anterior. Si sería cierto el entuerto intestinal, aún no lo he investigado, sin embargo podría ser. New York, 18 de junio 2009. Moisés Iturbides. Comando Manolo Tavárez,

viernes, junio 19, 2009

1965, 15 de junio, un día en la Guerra Patria de abril (1)

El ataque se inició cerca del medio día empezaron a replegarse a eso de las cinco, pero continuaron el hostigamiento con morteros, bengalas y balas incendiarias hasta bien entrada la mañana del día 16. El Alto mando de las tropas interventoras había dicho que tomaría ciudad nueva en dos horas, pero 48 horas después tuvieron que retirarse, sin poner sus asquerosas botas en el enclave constitucionalista.

A eso de las once y media de la mañana del 14 de junio arribaron a la esquina del parque Independencia y calle Mercedes el Secretario de Guerra y jefe de los Hombres Ramas y el Jefe de Operaciones de las fuerzas constitucionalistas; Coroneles Manuel Ramón Montes Arache y Héctor Lachapelle Díaz, respectivamente. De inmediato se acercaron a la esquina Julio Verne con mercedes para inspeccionar, sin que las tropas intervencionistas de Brasil, apostadas en el Palacio Nacional los divisaran.

Luís Manuel Náu, estaba en su servicio de Sargento de Guardia en el comando Manolo Tavárez, que me honra haber comandado con Ninisa (Brígida García) sub.-comandante, Angel Ogando, 1er. T.te. PN, oficial ejecutivo, Máximo, mi hermano (16, años) Frank Moya y Manolo Almonte, oficiales, otros 68 hombres entre clases y soldados completaban la matrícula del comando. La mayoría de ellos habían combatido en la Zona Norte de la ciudad capital donde el último combate con las Fuerzas del CEFA (Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas) duró 18 días, mañana tarde y noche al mando de los comandantes coronel, EN, Luís Arias Collado, asesinado por los sicarios del CEFA al final de la guerra y por el mayor, FAD José Rafael Luna Cabrera.

Montes Arache, ordenó al Rana Santiago buscar al sargento de guardia del comando que ocupaba la segunda planta del Centro Sirio Libanés, Cuando Náu. se presentó ante él le ordenó llamar a su comandante. Yo estaba inspeccionando la comida de los combatientes cuando en joven y aguerrido soldado (Naut), muerto durante los 10 años por los incontrolables de Balaguer, entro con la velocidad de un rayo y me dijo comandante, el secretario de la guerra lo espera en la esquina.

De inmediato bajé dejando a Ogando al frente del orden del almuerzo de los combatientes y me fui a atender el llamado de Montes Arache, me dio ordenes precisas para operar en el momento adecuado de acuerdo a sus instrucciones anteriores, la poderosa carga de dinamita enterrada en la esquina Julio Verne y Mercedes y cuyos dispositivos de conexión estaban en el balcón del Centro Sirio Libanés bajo nuestra custodia.

Además ordenó evacuar una avanzada del comando de Baby Mejía, alojada en una logia contigua al jardín de la residencia de la familia Corripio, ambas bajo mi vigilancia, recomendando que esta fuera desalojada porque sería derribada o cuando menos dañada severamente en caso de detonar las dinamitas para impedir el paso de las tropas interventoras.

Es la única veces que he visto a Montes Arache con el rostro adusto, en señal de preocupación, hasta en medio de combates lo había visto reír como en el caso del combate al día siguiente (15 de junio) en la calle Ravelo y Herniquillo, frente a las tropas interventoras estadounidenses. Para todos los soldados era un aliciente estar al lado de Montes, egregio militar que trataba a los subalternos como si fueran sus hermanos, o sus mejores amigos; como de hecho lo éramos. Francis era igual, como todos los altos oficiales constitucionalistas. Los soldados constitucionalistas no conocimos el rigor del jefe militar, sino la afabilidad de un compañero con la responsabilidad de dirigir.

Durante la tarde de ese 14 de junio permanecí pensando que el bizarro combatiente esperaba un ataque de las tropas enemigas y así fue, en la mañana del 15, tras una breve reunión con Caamaño, Montes ordenó a todos los comandantes ocupar las posiciones de avance que había ordenado y a eso de las 11 pasó frente al comando el mayor Calderón, fiero combatiente y sin detener la marcha del vehículo me ordenó ocupe su posición de combate.

Subí al comando y ordené a Quiquito Medina, artillero dotado de la única Bazooka con que contábamos en Ciudad Nueva, avanzar por la Juan Isidro Pérez a la retaguardia de los comandos, San Antón y la Atarazana, con él avanzaron en una camioneta Niniza, Máximo, Fabián Pérez y el ayudante de Quiquito a quien el desde el principio en la zona norte le llamó Colita y solo así lo conocíamos.

Andrés Rivier del cuerpo de hombres Ranas al mando de Montes Arache, con el teniente Quezada y otros efectivos Ranas, Many y Mundito Espinal con sus hombres de la juventud del PRD, avanzaron desde la Atarazana; distribuyendo las tropas desde la Ceiba de Colón, bordeando a Santa Bárbara Hasta la Meriño, por donde avanzaron los Comandantes Fico Orsini, Barahona y Pichirilo. Rivier y sus hombres lo hicieron por la Isabel La Católica, mientras Quezada Mundito y Many avanzaron desde el Solar de la piedra hasta la Seiba de Colón y el camino que baja al llamado embarcadero de Villa Duarte, Rivier Murió en la Isabel La Católica en el primer combate.

Rvier, fiero combatiente de origen Francés y uno de los entrenadores de los Ranas fue el segundo muerto de la jornada; puesto que, momentos antes había muerto un combatiente de la avanzada del Comando central del MPD (Movimiento Popular Dominicano) que estaba radicado en la Benito González, detrás del comando POASI, (Sindicato de los trabajadores del muelle), entonces ubicado en la Avenida Mella y doctor Betances, fue el comando primero en ser atacado por los interventores yankis y tuvo que replegarse por la Benito González, para bajar por la Juana Saltitopa a reencontrarse con el enemigo en la esquina avenida Mella.

Guiguí había avanzado desde la Escuela Argentina hasta el muro Colonial y había logrado contener el avance de los gringos y con la ayuda del comando POASI ahora atrincherado en el Edificio Saglul, apoyados por el fiero ataque del “Artillero” un joven combatiente del Comando San Antón apostado en la esquina de las Avenidas Mella y Duarte; a más de la resistencia de otros frentes en la Meriño y zonas aledañas, nuestras tropas lograron replegar al fuego enemigo.

martes, junio 09, 2009

Tres documentos históricos (3)

LA REPATRIACION ARMADA DEL ’59 Y LA SOLIDARIDAD CUBANA

Radhamés Pérez

A 5 meses y 14 días de la huida de Fulgencio Batista y del triunfo de la Revolución en Cuba, se produjo la repatriación armada a República Dominicana de alrededor 200 luchadores por la libertad y la democracia que pretendían echar abajo la larga y cruel dictadura que desde 1930 encabezaba Rafael Trujillo. Al influjo de dicha revolución, para los dominicanos y sus aliados internacionales parecía haber llegado el momento de ponerle fin a la más larga y criminal dictadura del Continente.

La repatriación armada del 14 y 20 de junio del 1959 recibió el apoyo material de varios gobiernos de la región, entre ellos el de Venezuela, encabezado por Rómulo Betancourt, y el de Cuba, encabezado por el carismático líder guerrillero de entonces Fidel Castro. Sin embargo, razones ideológicas y de la realidad política de la época condicionarían el compromiso del gobierno venezolano, recayendo en el cubano el mayor peso en la solidaridad con los expedicionarios anti-trujillistas. Esto explica que fuera el territorio cubano el usado para entrenar a los guerrilleros y desde el cual partirían y que la mayor cantidad de armas por ellos usados y dinero recibido provinieran de la recién triunfante Revolución.

Después de un intenso entrenamiento físico y militar en el campamento de Mil Cumbres, provincia Pinar del Ríos, 193 expedicionarios, de acuerdo a la lista presentada por el Servicio de Inteligencia Militar de la dictadura de Trujillo, arribaron por Constanza, Maimón y Estero Hondo, de los cuales 150 eran dominicanos, 18 cubanos, 13 venezolanos, 7 puertorriqueños, 2 estadounidenses, 2 españoles y 1 guatemalteco. La diversidad nacional de los combatientes era muestra de la amplia solidaridad que se había articulado con la lucha antidictatorial del pueblo dominicano.

Aun sin ser la primavera acción guerrillera inmediatamente posterior al triunfo de la Revolución Cubana, la dominicana sí sería la más importante de las iniciales acciones insurreccionales que conocería el Continente al influjo del paradigma revolucionario que encarnaba el novel proceso cubano.

La insurrección armada iniciada el 14 de Junio del ’59, pasaría a ser, al decir de la analista Rosa C. Báez, “la primera acción latinoamericanista e internacionalista directa, y relativamente numérica, de la Revolución Cubana. Ella constituyó el signo vital de que sólo una Revolución es verdadera y autentica si además de resolver los problemas endógenos de su país, es capaz de brindar (su solidaridad resuelta) y militante ante las urgencias del movimiento regional e internacional”. En suelo dominicano, Cuba daba inicio a una conducta histórica que marcaría para siempre a sus autoridades, pueblo y Revolución.

Para valorar en su justa dimensión la solidaridad cubana con la causa dominicana, hay que tener presente que la Cuba post Batista carecía de un ejercito regular, su vida económica estaba en crisis y su aparato administrativo, supuesto a ser un aparato propio de un Estado, no funcionaba como tal y estaba en proceso de su rearticulación a partir de la visión de las fuerzas guerrilleras triunfantes. Súmele a esto la condición isleña de la nación, victima por demás de la conspiración trujillista y de fuerzas políticas desplazadas del poder, así como del recelo y la desconfianza de Washington, quien aún no había declarado su hostilidad abierta hacia una sociedad en cambio progresista desde el desembarco del Granma en 1956.

Su compromiso con nuestra causa iba mas allá de lo que pudiera aconsejar la conveniencia política en un momento de inestabilidad y confrontación como el que se vivía en la tierra de José Martí. Aún siendo lo lógico el fortalecer su triunfo y buscar solución a los problemas internos que vivía su pueblo, las autoridades Cubanas, encabezada por Fidel Castro, buscaron cumplir con la palabra empeñada con el exilio dominicano y cumplieron más allá de sus posibilidades.

El ajusticiamiento de Trujillo, 2 años después de las expediciones de junio, y el derrumbe final de su tiranía, son hechos históricos inseparables de del heroísmo y el sacrificio de los integrantes de la Raza Inmortal; por tanto su muerte no fue en vano, como tampoco lo fue las diversas muestras de solidaridad internacional que recibió para entonces el pueblo dominicano en su lucha por la libertad, la democracia y la liberación.

Múltiples son las formas en que las nuevas generaciones podemos recordar y emular a los héroes del ’59, así como expresar nuestra solidaridad hacia los ciudadanos e instituciones de otros países que se la jugaron a favor de nuestro pueblo, siendo la primaria el darle continuidad al empeño por construir una nueva, justa y mas humana sociedad, como también, en lo inmediato, articulando un movimiento para que el gobierno y el Congreso dominicanos otorguen la ciudadanía póstuma a todos los extranjeros muertos en el combate armado contra la dictadura de Trujillo durante las expediciones de Constanza, Maimón y Estero Hondo.

Tres documentos históricos (2)

Radhamés Pérez

Programa mínimo del Movimiento de Liberación Dominicana (1959)

MLD -

"Establecer un amplio sistema de seguridad social que ampare a la niñez, la ancianidad y al desempleo y ofrezca los servicios imprescindibles para la protección de la salud y una vivienda adecuada."

Programa de gobierno redactado por el Movimiento de Liberación Dominicana en marzo de 1959 para ser puesto en marcha al derrocar a Trujillo.


I.- En el aspecto político

a) Derrocar por todos los medios a su alcance el régimen de opresión y sangre establecido en la República Dominicana por Rafael L. Trujillo desde el año 1930.

b) Establecer un gobierno provisional democrático revolucionario que en un período de dos años ponga en marcha el Programa de la Revolución y cree las condiciones necesarias para que el pueblo dominicano pueda ejercer libremente sus derechos políticos y sociales.

c) Convocar dentro de un término prudencial una Asamblea Constituyente, elegida por medio del sufragio universal, directo y secreto, encargada de elaborar la nueva Constitución de la República, con sujeción a los principios que rigen la concepción de la organización democrática del Estado, e inspirada en los postulados de la justicia económica y social.

d) Derogar toda la legislación antidemocrática de la tiranía.




II.- En el aspecto social

a) Implantar una amplia Reforma Agraria, que garantice al campesino la posesión de la tierra y le otorgue el derecho de propiedad correspondiente en la proporción que determine la ley, de acuerdo con el principio que establece la función social de la propiedad.

b) Reformar la “Ley de Tierras” que se obtuvieron por fraude o violencia.

c) Garantizar la libre organización de la clase obrera y campesina como medio de defensa de sus intereses y reconocer el derecho de huelga como instrumento de lucha del proletariado.

d) Iniciar una efectiva campaña de alfabetización y reformando íntegramente la enseñanza, a fin de que la nueva escuela, desde la primaria hasta la universitaria, sea la forjadora de una conciencia nacional avanzada y libre que contribuya a darle impulso a los reclamos y derechos del pueblo.

e) Establecer un amplio sistema de seguridad social que ampare a la niñez, la ancianidad y al desempleo y ofrezca los servicios imprescindibles para la protección de la salud y una vivienda adecuada.




III.- En el aspecto económico:

a) Impulsar la economía en sus múltiples aspectos, fomentando el desarrollo del mercado interno y el poder adquisitivo de la masa popular.

b) Desarrollar y proteger la industria nacional, mediante las instituciones de crédito que organice el Gobierno Revolucionario, y a través de las medidas legales que se dicten para ese fin.

e) Expropiar en favor del Estado- -todas las industrias y propiedades adquiridas por el tirano, su familia u otras personas al amparo de la tiranía, y reintegrar a sus legítimos dueños aquellas que hayan sido objeto de despojo.

d) Revisar todas las concesiones hechas por la tiranía en favor de capitales nacionales y extranjeros que sean lesivas al interés nacional.

e) Reformar el sistema tributario establecido por la tiranía, aboliendo los impuestos antipopulares e Innecesarios para el sostenimiento del Estado.

f) Desarrollar una política económica tendiente a asegurar posibilidades de trabajo a toda la población laboral.




IV.- En el aspecto Internacional:

a) Respaldar el ejercicio continental de la democracia representativa y el sistema de convivencia pacífica y de mutua ayuda, especialmente entre los pueblos del Caribe y Centroamérica.

b) Fomentar las mejores relaciones con los demás pueblos, basadas en la comprensión y el mutuo respeto qué inspira la igualdad jurídica de los estados y la libre determinación de los pueblos.



Este programa se aprobó en el Congreso de constitución del MLD en marzo de 1959.

Tres documentos históricos (1)

Expedición Militar de Constanza, Maimón y Estero Hondo

Expedición militar antitrujillista que en junio de 1959, desembarcó por el poblado de Constanza y por las playas de Maimón y Estero Hondo.

El grupo de luchadores antitrujillistas que efectuó este hecho heroico, fue entrenado militarmente en el campamento guerrillero ubicado en la finca «Mil Cumbres», de la provincia cubana de Pinar del Río. Otro grupo que no llegó a desembarcar, se entrenaba en «Madruga», provincia de La Habana.

La expedición fue organizada por el Movimiento de Liberación Dominicano, con el concurso de los gobiernos venezolano y cubano.

Enrique Jiménez Moya, comandante en jefe del Ejército de Liberación Dominicana, arribó al país el 14 de junio de 1959, a las seis y veinte minutos de la tarde, en un avión pintado con las siglas de la fuerza aérea de Trujillo. El aterrizaje se produjo en el aeropuerto militar de Constanza, una ciudad dominicana enclavada en las montañas.

En el avión, piloteado por el venezolano Julio César Rodríguez y el expedicionario dominicano Juan de Dios Ventura Simó, ex capitán de la Fuerza Aérea Dominicana, vinieron cincuenta y seis combatientes. El aparato emprendió vuelo después de dejar en tierra a los expedicionarios. El piloto venezolano condujo el avión en su viaje de regreso.

El aterrizaje debió realizarse inicialmente en San Juan de la Maguana, pero las condiciones atmosféricas imperantes en ese momento en la República Dominicana, obligaron a los expedicionarios a dirigirse hacia Constanza.

Al pisar tierra dominicana, Jiménez Moya y sus acompañantes intercambiaron disparos con militares que se acercaron al aparato para indagar sobre el aterrizaje. Luego se internaron en las montañas. El arribo del avión se había coordinado con la llegada simultánea de lanchas que conducían a los demás expedicionarios, pero se presentaron inconvenientes que retardaron el desembarco marítimo hasta el 20 de junio. En esa fecha, arribó al país por Maimón la lancha «Carmen Elsa», comandada por el doctor José Horacio Rodríguez, egresado de la Universidad de Harvard. Ese mismo día desembarcó en la playa de Estero Hondo, la nave «Tinina» con José Antonio Campos Navarro, como comandante de otro grupo que llegó al país en ella.

Un número considerable de guerrilleros que arribaron a la República Dominicana por Maimón y Estero Hondo murieron en el desembarco cuando fueron atacados por unidades navales y aéreas del régimen de Trujillo. El resto se internó en las montañas, donde libraron combates con las tropas del gobierno hasta que fueron apresados o muertos. Por su parte, los expedicionarios de Constanza tenían instrucciones de no presentar batalla hasta que llegaran las dos lanchas. Perseguidos por las tropas trujillistas, denunciados por campesinos con los cuales establecieron contactos y bajo el permanente acoso del hambre, los combatientes del Ejército de Liberación Dominicana, fueron aniquilados poco a poco.

Juan de dios Ventura Simó fue capturado el 17 de junio, mientras que el comandante Jiménez Moya, murió a fines de ese mes. Diezmados y dispersos en las frías estribaciones de Constanza, los expedicionarios de junio libraron intensos y desiguales combates contra las tropas del régimen. El 30 de junio se libró uno de los más grandes encuentros con las tropas trujillistas. El expedicionario Johnny Puig Subirá, relator de la jornada en su diario de campaña, describió el encuentro con las siguientes palabras:

«A las dos menos cuarto se produjo el ataque. Estábamos acampados en un par de bohíos. A mi entender, la causa de la sorpresa fue el resultado natural de la falta de organización militar que nos aqueja desde un principio.

«A la hora de empezar la batalla, la mitad de la gente estaba semivestida y sin armas a su alcance, y lo peor, no se había acordado de antemano y puesto en conocimiento de todos algo tan elemental como nuestra posición en caso de ataque, con la natural vía de retirada cubierta. De pronto las balas empezaron a llover sobre los bohíos desde un frente de cuatro árboles.

«En una forma u otra -sigue relatando Johnny Puig Subirá en su diario de campaña- los que allí estábamos empezamos a desplegarnos en esa dirección (hacia un río) en medio de un violento intercambio de fuego. A Fellín (Rafael Moore Garrido) lo hirieron estando al lado mío en un brazo y una pierna, de modo que el pobre quedó completamente inutilizado para retirarse con nosotros. Le puse un torniquete en el brazo. Lo último que dijo fue: "que se ocupen de mi viuda y de mis hijos..."»

En su diario, el expedicionario de junio llegó a la conclusión de que en ese encuentro «tienen que haber caído muchos de los nuestros... Hemos quedado completamente aislados de los compañeros y no tenemos la cuenta exacta de cuántos quedan, quiénes son, dónde están o hacia dónde van...» (Diario de Campaña de Johnny Puig Subirá Miniño. Revista Ahora, núm. 606, 23 de junio de 1975 páginas 12-10).

Se presume que el 4 de julio de 1959 fue aniquilado el último grupo de guerrilleros de Constanza, porque en esa fecha se interrumpió el diario de campaña de Juan Enrique Puig Subirá (Johnny).

La mayoría de los expedicionarios capturados por el régimen de Trujillo fueron torturados en las cárceles del gobierno, especialmente en «La 40» y en «El 9». Sobrevivieron a la gesta de junio los dominicanos Poncio Pou Saleta, Mayobanex Vargas, Francisco Medardo Germán y los cubanos Delio Gómez Ochoa y el jovencito Pablito Mirabal. Gonzalo Almonte Pacheco, un expedicionario que después de ser apresado fue fotografiado junto a su madre, mientras Trujillo supuestamente lo amnistiaba, fue ultimado varias semanas después por personeros del régimen.

El ideario político de los expedicionarios de junio está contenido en el Programa Mínimo del Movimiento de Liberación Dominicano. En la expedición participaron exiliados dominicanos de varias tendencias políticas entre quienes se incluían marxistas y demócratas liberales.

La gesta de Constanza, Maimón y Estero Hondo produjo un recrudecimiento de la oposición política nacional e internacional contra el régimen de Trujillo. Inspirado el ideario político de los expedicionarios de junio, fue organizado un movimiento clandestino denominado «14 de Junio» bajo la dirección del doctor Manuel Aurelio Tavárez Justo (Manolo). Esa organización adoptó el Programa Mínimo que enarbolaron los participantes de la gesta de Constanza, Maimón y Estero Hondo.

Los restos expedicionarios de junio reposan en monumento levantado a su memoria por la Fundación de los Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo.

En ese monumento también se guardan para recuerdo de las generaciones venideras, cantimploras, botas, banderas, así como diversos objetos personales de los expedicionarios.

He aquí la lista de los participantes en la gesta de junio de 1959, elaborada por la Fundación de Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo.

Constanza: Antonio Javier Achécar Kalaf, Augusto Juan Alfonseca Espaillat (Puro), Juan Antonio Almánzar Díaz, Juan Antonio Batista Cernuda (Chepito), Gaspar Antonio Rodríguez Bou (Napy), Carlos Luis Cabral Manzano, Félix de los Santos Peralta (Esperanza), Alejandro César Domenech Russo, Miguel Angel Feliú Arzeno (Miguelucho), Pedro Pablo Fernández Cruz, Freddy Guerra Aponte, Ing. Leandro Efraín Guzmán Abreu, Pedro Pablo Fernández Minaya, Rafael Henríquez Rodríguez (Chapú), Francisco Napoleón Hermón Machuca (Papito), Cmdte. Enrique Augusto Jiménez Moya, Leopoldo Jiménez Nouel, Héctor Mateo Calcagno (Mateíto), Dr. Rafael Mella, Rafael Moore Garrido (Fellín), José A. Patiño Martínez (Chepito), Rafael Tomás Perelló Díaz, Federico Augusto Pichardo Díaz, Juan Enrique Puig Subirá Miniño (Johnny), Héctor Enrique Ramírez Castillo (Henry), Cosme Augusto Rojas Pérez, José Andrés Rolán Pérez, Rafael Osvaldo Ross Thomen, Luis Conrado Ruiz (Peligro), Reinaldo Santiago Pou, José Antonio Spignolio Mena (Cuco),Alcibíades Antonio Tavares Pepín (Pigin), Alejandro Fidel Torres (Langue), Juan de Dios Ventura Simó, Víctor Eligio Mainardi Méndez, Rafael Parache.

Estero Hondo: Carlos Aponte Willard, Simplicio Belfod Santos, Pedro Antonio Casado Jiménez, José Antonio Campos Navarro (Tony), Máximo Emilio D'Oleo Gimbernard, Vicente Mario Gómez Monatán, Persio Oscar Grullón Castro, Alberto Herrera Moreno (Bertico), Manuel Lorenzo Carrasco, Andrés Lozano Guzmán, Dr. Felipe Maduro Sanabia, Víctor Manuel Mainardi Reyna (Sillín), Jaime Manuel Martínez Rodríguez, Antonio de Jesús Minaya Fernández, Héctor Bienvenido Olivier Romero (Papi), Alberto Perdomo, Manuel de Jesús Perozo Chicón (Masú), Elpidio Sanabia Valverde (Pillo), Dr. Octavio Augusto Mejía-Ricart Guzmán, Doctor Guillermo Augusto Sánchez Sanlley, Alfonso José Santiago, Francisco A. Ubiera, José Rafael Federico Valverde Cruz, Rafael Quezada Jiménez (Lulú), Dr. Aquiles Rodríguez (Quilito).

Maimón: Miguel Alies Messon, Doctor Miguel Alvarez Fadul, Miguel Jacobo Amarante Sevillano, Francisco José Aponte Williard, Ramón José Sebastián Asensio Valverde, Alejandro Báez y Báez, Enrique Belliard Sosa, Dr. Toribio Bencosme Rodríguez, José Fabio Bergés (Grillito), Pedro Julián Bonilla Aybar, Domingo Cabrera Martínez, Julio César Castillo Cruz, Fernando Cestero Martínez (Chichí), Rubén Cordero García, José Ramón Enrique Cordero Michel, Ramón Aníbar Castro Sánchez, Manuel Delgado López, Héctor Emilio de Giudice Herrera, Manuel José del Orbe, Augusto Eufemio Dohse Jorge (Buby), Silvio Augusto Domínguez López, Guillermo Eustaquio Ducoudray Mansfield, Julio Raúl Durán García, Gabriel Emilio Fernández Mármol (Pipí), Juan Figueroa Reyes, Bienvenido Fuertes Duarte, Ercilio García Bencosme (Cilo), Sergio Manuel Ildefonso Genao (Capori), Fernando Gody, Francisco José Grullón Martínez (Frank), Eugenio Grullón González, César Federico Laranquent, José Caonabo Lora Martínez, Juan José Mateo Adames, Conrado Martínez Hernández, Eduardo Salvador Martínez Saviñón, Miguel Meléndez, Dr. Antonio Moca Ricart (Tony), Fernando Ozuna, Herminio Ripoll, Moisés Rubén Agosto Concepción, Dr. José Horacio Rodríguez Vásquez.

Cubanos: Enrique Betancourt Carilli, Froilán Flores, Ramón López López (Nene), Frank López Rodríguez, Roberto P. Pichardo Caminada, Oscar Reyes Medina (Cohetico), Aldo Rodríguez Pérez, Antonio Sánchez Pérez, Ricardo Vasallo Alfonso, Oscar Luis Vega Acosta, Luis Cárdenas Betancourt.

Español: Francisco Alvarez.

Puertorriqueños: Luis Alvarez, Luis Ramón Reyes, Juan Reyes, Ramón Ruiz.

Venezolanos José Altagracia Arias Quintero, Diego Avila Piller, Juan Cárdenas Soto, José Isaac Molina González, Generoso Hernández, Pedro José Linares Badillo, Luis Alfonso Medina Rosales, José Luis Rodríguez, Luis Cárdenas Betancourt.

Norteamericanos Larry Beevins, Charles White.