miércoles, febrero 18, 2009

Apuntes de Ocoa Etapa superior del Constitucionalismo “III”


Por Moisés Iturbides

 A las seis y media de la tarde del citado día 16 de febrero de 1973, Jiménez Hijo ordenó partir a la ciudad y me dijo: te vas con nosotros y te regresamos mañana luego que termines tu trabajo, caminamos hacia el helicóptero y le ordenó al mayor manzano preparar la partida, en la montaña a esa hora no oscurece, abordamos primero el contralmirante y yo pero al subir el general Pérez los indicadores de la nave marcaron sobre peso y alguien debía bajar.

 Lo hizo Jiménez hijo invitándome a seguirlo se acercó al entonces mayor Pou y le dijo: háblate con Solano para que te refuerce la escolta y llévate a Moisés para que haga el trabajo y lo regresemos mañana y le ratificó la orden anterior para que una patrulla de oficiales llevara a José Morillo el fotoreportero al hotel en Ocoa, este me había entregado el rollo fotográfico con las imágenes de Caamaño muerto para llevarlo al nacional.

 

Los generales partieron en el helicóptero y nosotros quedamos a la espera de dos oficiales adicionales que nos acompañarían a la capital, Santo Domingo en el carro de Secretario de la FFAA que en ese tiempo era la placa número tres del Estado Dominicano. Eran ya las siete, la noche había terminado de caer y mientras esperábamos que finalizara el relevo de los servicios y la inspección correspondiente, se escucharon unos disparos, Pou ordenó tirarse al suelo y me llamó la atención enérgicamente por quitarme el poncho que había ordenado el general Pérez para protegerme del frío y disimular el color crema de mi camisa.

 Pou se rodó hasta mi lado en la grama y me dijo no se aparte de mi recuerde que el comandante de la fuerza me encomendó protegerlo. Entonces le comenté, pude percibir disparos de diferentes armas y me contestó con cierta ironía –Si ya me dijeron que eres un experto en combates- No tanto le comenté pero tengo algunos conocimientos –Si sonaron disparos de diferentes armas –Será un intercambio con los guerrilleros agregué –No lo puedo asegurar contestó, también puede ocurrir que algunas patrullas se confundan y se disparen entre si y eso parece porque ya no hay disparos, fue solo un par de ráfagas.

El mayor Solano Hernández paso a la velocidad de un rayo en un Jep con las luces apagadas, aún no puedo explicarme como veía la carretera; seguido de tropas de a pie avanzó hacia el lugar donde se suponía ocurrieron los disparos. Al  poco rato regresó y se paró para informarle a Pou que un recluta dejó una lata de Sardinas vacía luego de la cena a orillas de la carretera, que al parecer los restantes guerrilleros la pisaron o patearon y el recluta al escuchar el sonido de la lata disparó en esa dirección sin avistar objetivo alguno y que los presuntos guerrilleros le contestaron y se descolgaron hacia la barranca su de la carretera.

 Al preguntar como sabían que los guerrilleros contestaron el fuego me contestaron que se había hecho contacto con el punto inmediato despues del recluta y no reportó disparos desde su área.

 Las cosas empiezan a complicarse para nosotros:

 El comandante Solano ordena que esperemos un rato hasta que se termine una inspección del trayecto que había ordenado a partir de unos 200 metros de donde estamos y hasta una longitud de 400 o 500 metros Pou nos explica y comenta que si fueron los guerrilleros que dispararon no podrán estar más lejos de esa distancia, en eso nos dieron las nueve de la noche cuando un oficial nos informó que podíamos partir, me colocaron en el asiento de atrás entre dos capitanes del ejército Pou ocupó el asiento delantero y el otro capitán iba al volante.

 Iniciamos la marcha y a unos 225 metros según el marca milla del auto se produjo un poderoso estruendo y algo impactó el pesado auto oficial con tanta fuerza que casi lo atraviesa en la carretera. Pou ordenó evacuarlo por el costado derecho, ordenando no disparar a menos que nuestras vidas peligraran, cuando él mismo inició la revisión del auto para comprobar el impacto uno de los oficiales dijo aquí hay un fuerte olor de gasolina, periodista no se mueva, capitán acompáñelo ahí, estábamos acorados en el guardalodos delantero, Pou y el chofer se fueron a la parte trasera mientras el otro capitán les cubría la retaguardia rápidamente encontraron el problema: un fragmento de granada o una astilla de la laja azul de la zona había perforado el tanque de la gasolina, el chofer estimo que había perdido la mitad del combustible pero agregó que todo el trayecto que nos quedaba unos 25 o 30 quilómetros hasta Vallejuelo, Constanza era en bajada y podíamos hacerlo con el motor apagado

   Eran cerca de las 10 cuando partimos llegamos a Vallejuelo a eso de las 12 de la media noche, allí estaba con su tropa acampado el coronel García Tejada, Pou lo despertó y le pidió prestado su auto pero el mismo estaba en la capital dijo, entonces salieron y se dirigieron a una pequeña bodega que solo tenía de comer un pan duro y salami santiago, el coronel ordenó que nos lo despacharan y un litro de mac’alber para que nos calentáramos, luego le dijo al bodeguero que llamara el muchacho para que fuera con su chofer en el Jep a traerle el mecánico.

 Quince o veinte minutos despues estaba el mecánico con nosotros el capitán conductor le explicó y éste se dirigió a la bodega y regresó con una pasta de jabón Lavador y un poco de ceniza, en un balde fue machacando el jabón y mezclando con la ceniza y humedeciendo con el mac’alber, luego lo adhirió al tanque roto lo secó con una llama leve de acetileno y dijo en 15 o veinte minutos estará duro y pueden irse y así fue.

 A las cuatro de la maña llegamos a la capital antes que nada fuimos al Palacio Nacional, cede del gobierno y de la secretaría de las FFAA a cambiar el carro accidentado todo lo que se encontró fue un Jep y en el nos movilizamos, cuando llegamos a El Nacional, estaba cerrado y Pou se bajo del Jep y llamó al vigilante, nadie respondió, habían cuatro ciudadanos vestidos de civil con aspecto militar, dos al frente y dos contra la verja del diario y Pou entendió que era mejor marcharnos, fuimos a El Sol estaba cerrado y no había vigilante tampoco, nos dirigimos a El caribe y estaba cerrado el vigilante dijo que no podía pernoctar allí entonces nos fuimos al Lístín Diario allí estaba Don Porfirio Thomas, jefe de producción del rotativo, Pou le dijo que deseaba que yo acabara de pasar la noche allí a modo de protegerme y le dijo que no era posible, le pedí a Pou entonces que me llevara a casa en San Carlos y encontramos tres sospechosos apostados dos en la esquina Salcedo con Abreu y otro recostado al poste de luz frente al teatro San Carlos le dije que me dejara en la secretaría militar, pero ahí, de noche cuando no estaba el secretario  u otro alto oficial no había vigilancia y un cuartel no era  apropiado según él, entonces optó por dejarle el rollo de las fotos tomadas por morillo, el señor Thomas llamó a Valoy que las reveló, firmó y publicaron en la edición de ese día 17, en el acto de pillaje periodístico más vil que haya conocido. No pude ver al doctor Morillo para explicarle y Freddy Gatón (fenecido) no quiso escucharme, dijo que ese muerto no era Caamaño y que todo era puro cuento.- Continuará

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