lunes, febrero 05, 2007

3.-De los marxistas arrepentidos al anarco-trotskismo - Parte I II

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El mundo latinoamericano se tornó una caldera donde hierven ideas. El debate es fascinante, mas, seguido desde Europa, no es fácil para aquellos que desconocen la región moverse en un laberinto de posiciones y discursos contradictorios

Por Miguel Urbano Rodrigues

De Amauta, portal de Brasil
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Tercera parte

En el caso de Rafael Correa las críticas comenzaron antes, incluso, de su investidura en la Presidencia.

Es temprano para así proceder a una previsión del rumbo de Ecuador en el año ahora iniciado. Pero el joven presidente inicio su mandato con coraje y determinación. En su discurso de posesión, pronunciado en una aldea indígena de la Cordillera de los Andes, reafirmó los compromisos constantes de su programa.

Correa proclamó su respeto por la Revolución cubana, expresa su admiración por la revolución en curso en la Venezuela Bolivariana, responsabiliza al imperialismo norteamericano por la situación semicolonial de su país, condena al ALCA y defiende una integración solidaria de los latinoamericanos. No solamente criticó las fumigaciones de tierras fronterizas por la fuerza aérea colombiana, si no que informó a Uribe que rechaza considerar a las FARC como una organización terrorista.

Aclaró que no renovará el acuerdo que permite el funcionamiento en el país de la gigantesca base militar de los EEUU en Manta y lamentó no tener condiciones en el momento para poner fin a la dolarización. Casi un tercio de las divisas entradas en el país son provenientes de las remesas de los emigrantes y el chantaje de Washington sobre el tema fue evidente durante la campaña electoral.

Pero, aunque casi todas las iniciativas hasta ahora tomadas por Rafael Correa son positivas ya es objeto de ataques insistentes de personalidades y grupos izquierdistas.

Tal como a Evo Morales le piden lo imposible, como si Ecuador estuviese en el inicio de una situación revolucionaria. Ahora, Correa enfrenta un Poder Judicial hostil y corrupto y en el Legislativo la mayoría todo hará para sabotear la ejecución de su programa.

Merece, además, reflexión la casi ausencia de artículos y comentarios de los grupos izquierdistas sobre la crisis colombiana. En la patria de Nariño, una guerrilla marxista-leninista libra hace más de cuatro décadas una lucha heroica contra el mayor y más poderoso ejército de América Latina. Las FARC se transformaron con los años en un ejército popular de 18 000 hombres que combaten en 60 frentes. Solamente en Vietnam encontramos precedentes para una saga épica comparable.

En Colombia está en el poder un presidente neofascista, Álvaro Uribe, el mejor aliado de Bush en el Continente. Y el imperialismo consiguió que las FARC-EP hayan sido incluidas por la Unión Europea en la lista de las organizaciones terroristas.

Cabe preguntarse ¿por qué motivo los críticos izquierdistas de Evo Morales y de Rafael Correa manifiestan tan poco interés por las FARC?

En lo que se refiere a Venezuela, la actitud de esos intelectuales es también irresponsable. Pocos critican la persona de Hugo Chávez. Pero en los últimos meses, mientras que el proceso avanza, científicos políticos, escritores y periodistas de diferentes cuadrantes ideológicos del ultra –izquierdismo hacen públicas tesis, análisis y exégesis que pretenden ser una contribución para que la Revolución Bolivariana pase a una fase superior. A falta de mejor definición, los identifico como anarco-trotskistas porque funden las características del moderno anarquismo y del trotstkismo latinoamericano.

Obviamente, el proceso venezolano, en su evolución, ha sido influenciado negativamente por muchos errores e insuficiencias. De estas la principal ha sido la ausencia de una organización revolucionaria de ámbito nacional, preparada para responder a los desafíos del presente. Chávez cometió –el es conciente- muchos errores tácticos, más pocos estratégicos. No fue por casualidad que la radicalización del proceso coincidió con la decisión de crear el Partido Unido de la Revolución, o sea una organización con estructura partidaria que incluya a todas las fuerzas políticas progresistas que apoyan la opción socialista ahora hecha pública por el presidente.

La reflexión crítica seria sobre lo que hizo y no hizo en Venezuela no sólo es útil, sino indispensable. Pero me parece muy negativa la tempestad de consejos que se dan todas las semanas a Chávez, venidos precisamente de izquierdistas “revolucionarios”, que se expresan como si fueran tutores del presidente y detentadores de la sabiduría universal. Uno de ellos afirmaba hace días que Hugo Chávez debería comprender que la próxima etapa de la revolución, ya retrasada, será la toma del poder por la clase obrera. Sin comentarios.

Algunos camaradas pueden concluir de la lectura de esta reflexión que atribuyo una importancia excesiva a la gritería de los anarco-trotskistas. Pero ella nació precisamente del conocimiento relativo que acumulé a lo largo de los años sobre la historia de América Latina.

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