jueves, septiembre 28, 2006

El Bin Laden que conozco (1)

Fawaz A. Gerges En noviembre de 1996, cinco meses después del atentado que cometió Al Qaeda en las torres Khobar de Arabia Saudí, y cuando faltaban menos de cinco años para que perpetrara los atentados de Nueva York y Washington, el embajador de Bin Laden en Gran Bretaña se puso en contacto con el subdirector del periódico en lengua árabe y publicado en Londres, Al Quds al Arabi.Tras intercambiar las cortesías de rigor, Jaled al Fauaz fue al grano. ¿Su oferta? Un viaje a Afganistán para reunirse y entrevistar a Osama bin Laden, que desde hacía poco estaba en paradero desconocido.

Para el director, Abdel Bari Atuan, un influyente crítico de los regímenes autoritarios árabes así como de la política exterior estadounidense, la propuesta resultaba interesante y, al mismo tiempo, extraña: por lo general, acostumbra a ser el periodista quien pide una entrevista. Aun así, Atuan no quería que los protocolos habituales se interpusieran en su camino. Aceptó la oferta de Al Fauaz y, al cabo de unas semanas, se pasó dos días entrevistando, hablando, observando y durmiendo junto al jefe terrorista buscado internacionalmente.

El resultado es el nuevo libro de Atuan, The secret history of al Qa´ida,en el que relata por qué se pusieron en contacto con él para reunirse con el hombre del que "sin lugar a dudas creía... que iba a desempeñar un papel muy importante en la historia de su tierra natal, Arabia Saudí, y del mundo musulmán en general". Bin Laden "desarrolló un gran sentido sobre cómo utilizar a los medios de comunicación, y cuando decidió declararle la guerra a Estados Unidos, quiso que todo el mundo lo supiera". Con anterioridad, Osama bin Laden reconoció que la guerra de los medios de comunicación era tan importante, si no más, que la de verdad. Invitó a una serie de periodistas extranjeros, no sólo a Atuan, a los que consideraba simpatizantes de las causas musulmanas.

Atuan no es el primero que detalla la maestría del famoso jefe de Al Qaeda para manejar a los medios de comunicación. En el verano del 2005, el periódico en lengua árabe Asharq al Awsat publicó las memorias de Abu al Ualid al Masri, un miembro de alto rango de Al Qaeda. Abu al Ualid fue uno de los árabes afganos (muyahidines) más importantes que rompieron con Bin Laden a causa de los atentados del 11-S y que expresó sus quejas en público. Pintó un retrato oscuro de Bin Laden, en el que lo describía como un autócrata que dirigía Al Qaeda como si se tratara de un feudo tribal.

La parte más reveladora de las memorias de Abu al Ualid es su descripción del "inmenso encaprichamiento" de Bin Laden con los medios de comunicación internacionales. Le regocijaba ser el centro de atención, y ni tan siquiera el jefe de los talibanes, el mulá Omar, podía refrenarlo. Bin Laden estaba dispuesto a sacrificar Afganistán y al mulá Omar en el altar de su campaña de relaciones públicas.

Tan preocupado estaba por su imagen Bin Laden que se negó a que Atuan le grabara la voz durante la entrevista. ¿Por qué? El consejero de prensa de Bin Laden le explicó a Atuan (extraoficialmente, por supuesto) que el "jeque" tenía miedo de cometer errores gramaticales o teológicos que, en caso de quedar grabados, podrían empañar su imagen pública. "Me di cuenta de lo consciente que debía de ser de su imagen en el mundo islámico - comenta Atwan- y de que deseaba ser un muftí (una autoridad experta en la charia, capaz de dictar fetuas)".

A diferencia de Abu al Ualid, el retrato que Atuan hace de Bin Laden encaja a la perfección con la imagen que el jefe de Al Qaeda y sus hombres querían transmitir al mundo: virtuosa, carismática, humilde, no autoritaria, valiente y venerada por sus seguidores. El autor dice que cuando se reunió con Bin Laden, se quedó paralizado: "Me abrazó afectuosamente y me preguntó sobre el viaje. Me sentí como un invitado de honor, y me trató con el mayor respeto". El encanto de Bin Laden funcionó con Atuan, que dice que se sintió muy cómodo en su presencia y que tuvo la sensación de que se trataba de alguien muy próximo a él, aunque era la primera vez que lo veía: "Tal vez ésa es la esencia de su carisma", escribe Atuan. También da por sentada la afirmación de Ossama bin Laden de que no posee ambiciones políticas personales y que sólo aspira a alcanzar el paraíso mediante el martirio, más temprano que tarde.

Sin embargo, Bin Laden es un animal político más complejo de lo que Atuan cree. Ha trabajado duro para forjar una imagen pública de sí mismo como líder moral dispuesto a sustituir a los gobernantes árabes sumisos y corruptos. Se describe como la vanguardia de una nueva generación desinteresada y sacrificada. Desde luego, es muy fácil recordar al Bin Laden anterior al 11-S como una figura militante y casi pintoresca, y Atuan admite sin reparos que ni tan siquiera él pudo predecir que las manos de Bin Laden estarían tan manchadas de sangre al cabo de tan pocos años. Pero si el objetivo de Bin Laden al invitar a Atuan (y a otros importantes periodistas) a su escondite de Afganistán era el de difundir una imagen de sí mismo en los grandes medios de comunicación como un defensor pío del pueblo árabe, lo consiguió.


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miércoles, septiembre 27, 2006

El golpe del 63


Andrés Lugo Risk

(DEL LISTIN DIARIO)

El gobierno del PRD encabezado por el Profesor Bosch, derrocado el 25 de septiembre de 1963, fue nuestro primer experimento democrático después de la muerte de Trujillo y se impuso con una amplia mayoría en las elecciones del mes de diciembre de 1962 con la promoción de una serie de profundas reformas socio-económicas. Partiendo de esta propuesta programática el Presidente logró dotar al país, a través de un Congreso Constituyente, de una nueva Constitución con marcadas características sociales que sustituyó la precedente del 16 de septiembre de 1962, reeditora del modelo conservador.

Esta nueva Ley Sustantiva tildada por sus detractores como de corte marxista, lejos de ello, marcó las primeras líneas de lo que sería un modelo de Estado de bienestar en nuestra nación, al reconocer derechos fundamentales de la clase obrera, como el derecho a la libre asociación, a la huelga y a la participación en los beneficios de la empresa. También estableció las bases para la reestructuración del modelo económico; de una cultura de tenencia a una cultura de producción y justa distribución de la tierra y de las riquezas, siempre sobre la base de las posibilidades generadas por el talento individual, con el Estado como ente garante de los niveles mínimos de vida y de oportunidades que merecemos todos simplemente por nuestra condición de ciudadanos.

Sin embargo, para nadie es un secreto que estas reformas colisionaron de manera violenta con los intereses de sectores sociales, económicos y militares, lo que sumado a la toma de medidas antipopulares para reducir el déficit fiscal producido por la crisis económica que se venía gestando desde finales de los años cincuenta, generó una serie de inconformidades que sirvieron de pretexto, jamás de justificación, para las acciones golpistas de hace ya cuarenta y tres años. Estos hechos engendraron la más profunda fractura social que ha vivido el pueblo dominicano, desembocando en la lucha fratricida de abril del 1965, la intervención norteamericana y los autocráticos gobiernos del Dr. Balaguer entre 1966 y 1978.

A pesar del trayecto recorrido, aún quedan objetivos del Gobierno Constitucional de 1963 que deben ser alcanzados, sobre todo, la creación de ese esquema democrático en el que todos los ciudadanos tengamos acceso a las mismas oportunidades económicas, sociales y políticas. Ahí se plantea el reto de una generación presente que poco a poco hereda el control del país, de asumir un compromiso firme y decidido para la construcción de un verdadero Estado de bienestar, como aquel que tomó un largo asueto en el desafortunado septiembre de 1963 y al cual hoy debemos darle continuidad, reeditando sus bondades, pero también aprendiendo de sus errores.

El autor es el Secretario General de la JRD
mailto:alugorisk@hotmail.com


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Corrido mexicano

Mario Vargas Llosa
Corrido mexicano
MARIO VARGAS LLOSA

- 1 de 2 -

De buena se libró México cuando su electorado, en un rapto de lucidez, prefirió, aunque por un número relativamente pequeño de votos, a Felipe Calderón Hinojosa, a su adversario, Andrés Manuel López Obrador, como futuro presidente. A juzgar por lo que ha sido la conducta de este último desde que perdió las elecciones -un verdadero corrido melodramático y payaso, indigno de un país de la importancia política, cultural e histórica de México en el contexto latinoamericano-, hubiera sido arriesgadísimo confiar el poder a quien puso de manifiesto en todas estas semanas tan poco respeto por la voluntad popular y ha estado dispuesto a socavar, mediante asonadas callejeras, esas instituciones democráticas que su país comienza a edificar, por las que ha proclamado su desprecio.

Lastimoso espectáculo del peor tercermundismo -el caudillo tonitronante y mesiánico, las barricadas, los garrotes, la demagogia, el populismo desenfrenado y la amenaza de la fuerza para convertir revolucionariamente una derrota electoral en una victoria- que, por suerte, parece haber desencantado a muchos votantes del ex alcalde de México, pues encuestas recientes indican que si las elecciones se celebraran ahora, López Obrador no las perdería por medio punto, sino por ocho o diez. Lo que significa que, después de todo, la pantomima callejera montada por éste para protestar contra un supuesto fraude electoral ha tenido al menos la virtud de abrir los ojos de muchos mexicanos sobre las consecuencias funestas que hubiera podido tener para México entregar la jefatura del Estado a un líder tan inconsistente e irresponsable.

He leído todo lo que he podido sobre las elecciones mexicanas y estoy seguro de que el gigantesco fraude electoral para robarle la victoria que alega López Obrador no tiene fundamento. Tanto los observadores internacionales como los periodistas extranjeros que presenciaron las elecciones, y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TRIFE), una institución que hasta ahora había merecido la credibilidad y el respeto de una inmensa mayoría de mexicanos y que ha desempeñado un papel tan importante en el proceso democratizador de México, han descartado de manera categórica que los comicios fueran fraudulentos.

Es sin duda cierto que hubo errores, fallos técnicos, sin duda intentos fallidos o logrados de alterar los resultados en determinados centros de votación, algo que es irremediable en un país que sólo ha comenzado a perfeccionar y modernizar sus instituciones democráticas, pero todos los testimonios concurren en señalar que estas deficiencias o tentativas de fraude fueron localizadas e incapaces de distorsionar el resultado final. El candidato derrotado no ha podido fundamentar de una manera plausible sus acusaciones y a estas alturas resulta más que evidente que sus protestas expresaban más la ira y la frustración que la convicción de haber sido víctima de un fraude apoyada en pruebas razonables.
¿Qué va a pasar ahora? ¿Perseverará López Obrador en su empeño de desconocer el resultado electoral, y tras proclamarse presidente electo, designará un gobierno paralelo como ha prometido? Como cuenta todavía con un apoyo popular bastante grande, puede hacerlo y crear de este modo una situación de crisis institucional y agitación social y política crónica que, aunque no consiga derribar al gobierno legítimo, sí puede impedirle funcionar con la mínima eficacia indispensable, es decir, puede sembrar el caos, con las catastróficas consecuencias económicas y sociales que cabe imaginar.

Si así lo hace, el candidato de los pobres y de los marginados contribuirá más que nadie a ahondar la pobreza y la marginación en que está sumida una buena parte de la sociedad mexicana y a frenar, acaso a hacer añicos, un proceso de democratización que México ha venido experimentando luego de setenta años de padecer la dictadura del PRI, desde que el presidente Ernesto Zedillo empezó a desmontar la maquinaria de control autoritario que permitió al llamado Partido Revolucionario Institucional instalar la más larga y astuta dictadura que haya conocido la historia moderna.

Esta democratización es sin duda imperfecta e insuficiente todavía, y tal vez se puede criticar a su primer beneficiario, el actual presidente Vicente Fox, el no haberla acelerado y profundizado todo lo que se esperaba de él, pero es una realidad que sólo un fanático podría negar. México disfruta ahora de una libertad de expresión y una diversificación política que jamás conoció en la era del PRI y en la actualidad, a diferencia del pasado, los resultados de las elecciones no se conocen de antemano, porque éstas han dejado de ser esos grotescos espectáculos en los que el candidato oficial hacía unas intensas campañas luchando contra fantasmas. México ha comenzado a tener instituciones, por fin.

Contrariamente a lo que López Obrador parece creer, las instituciones no son un estorbo para combatir eficazmente contra la pobreza y las injusticias sociales. Por el contrario, sólo ellas pueden crear el marco adecuado para que ese combate sea eficaz y los esfuerzos del Estado y de los particulares no se diluyan y desintegren y, en vez de crear empleo, riqueza y mejorar los niveles de vida de los pobres, sean aprovechados por las camarillas de privilegiados, derrochados por la ineptitud burocrática, o, peor todavía, ayuden a proliferar la corrupción, un cáncer que ha golpeado a México acaso más que a ningún otro país latinoamericano y precisamente porque la “dictadura perfecta” del PRI hizo tabla rasa de las instituciones, poniéndolas a su exclusivo servicio.

Es verdad, sin duda, que el problema número uno de México es la enorme pobreza que padecen tantos millones de mexicanos. Se puede decir exactamente lo mismo del Perú, de Bolivia, de América Latina en general y de todo el tercer mundo. Ahora bien, machacar en esa verdad de Pero Grullo no resuelve el problema en absoluto.

Se trata de un problema que sí tiene solución, y prueba de ello es que muchos países, regiones enteras del planeta, que eran pobres o muy pobres hace treinta o cuarenta años, han dejado de serlo, y son hoy día prósperas, y a veces muy prósperas. La receta no tiene nada de mágica y se puede formular de manera muy simple: democracia y mercado. España era pobre y es hoy rica, como Irlanda, o, para poner un caso mucho más dramático, Estonia, que, cuando era una colonia de la Unión Soviética, era paupérrima y es, ahora, no sólo una sociedad libre y abierta, sino el país cuya economía crece más rápido que ninguna otra en el mundo


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¿Debe Chile votar por Chávez para Consejo Seguridad de la ONU?

Por: Ricardo Brodsky

Secretario Ejecutivo de Proyectamérica, ex Embajador de Chile en Bélgica.


(DEL DIARIO LA SEGUNDA, SANTIAGO, CHHILE)

Bachelet tiene una decisión compleja entre manos respecto del voto sobre el Consejo de Seguridad de la ONU. No está en discusión que ella tiene atribuciones exclusivas sobre el particular en su condición de responsable de la política exterior. Sin perjuicio de lo anterior, el tema y su debate interesan a todos ya que se trata de una decisión que está cargada de repercusiones políticas internas.

En el plano internacional, la pregunta que debemos hacernos es de qué manera la presencia del Presidente Hugo Chávez en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ayuda a fortalecer la opción por el multilateralismo en el mundo, vigoriza los caminos de paz y diálogo político entre las naciones y otorga mayor viabilidad a las salidas negociadas en los numerosos “dossiers” conflictivos que hoy tiene ante sí el Consejo de Seguridad, tales como el conflicto del Medio Oriente, el desafío del terrorismo, el programa nuclear iraní o la disposición de un arsenal atómico en Corea del Norte. Después de las últimas giras internacionales de Chávez, no parece razonable pensar que las posiciones internacionales de Venezuela puedan ser una contribución a la racionalidad política en los asuntos mundiales. Más bien, lo esperable es que se alimente el círculo perverso de la política del Presidente Bush.

La segunda consecuencia en el ámbito internacional se relaciona con los efectos que tendría para América Latina una mayor influencia política y diplomática de Chávez. Hasta aquí, él no ha escatimado esfuerzos por aumentar su influencia en la región, interviniendo groseramente en los procesos electorales de los países hermanos a los que dice querer bien pero respeta poco. Su mayor influencia, por otra parte, daría alas a la retórica populista y alejaría a la región de un camino de integración basado en el mutuo respeto y en el entendimiento con los grandes bloques económicos del mundo globalizado.

Por ello, no es de extrañar que países como los de Centroamérica y México, que han vivido procesos reales de integración económica y política hayan desechado la opción chavista. Lo propio ocurre con la casi totalidad de los países de la Comunidad Andina, que han sufrido en carne propia el doble estándar de quien vende miles de millones de dólares a los Estados Unidos y al mismo tiempo quiere bloquear las perspectivas comerciales de los países sudamericanos con ese país. Lo curioso es que Chile, que ya ha adoptado un camino de integración a la economía global a través de acuerdos comerciales con la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá, México, Mercosur, China, Corea, entre otros, no asuma una posición común con aquellos que quieren seguir el mismo camino.

Algunos dicen que hay que apoyar a Chávez para no “dar la espalda” a América de Sur, pero en realidad los esfuerzos deben encaminarse a ayudar al Mercosur, cuyos principales países enfrentan una durísima y trabada negociación comercial con Estados Unidos y la Unión Europea. Seamos claros. Al votar por Chávez sólo estaríamos mostrando falta de convicción en el camino que hemos seguido, lo que sería grave puesto que ya hicimos –para bien del país- aquello que podría haber afectado nuestras relaciones con el Mercosur: firmar acuerdos de libre comercio al margen de las negociaciones de ese bloque. ¿Alguien puede pensar seriamente que Argentina o Brasil cambiarán sus políticas hacia Chile porque no apoyamos a Chávez?

El gobernante venezolano representa el camino opuesto al que Chile ha seguido con éxito. Su discurso es el clásico del militar-populista que busca, sobre la base de identificar un enemigo real o imaginario, escalar una espiral de enfrentamiento que termina irremediablemente liquidando la viabilidad de la democracia e instalando la corrupción, el despotismo y el culto a la personalidad propia de los regímenes totalitarios. No se trata de un líder de izquierda, sino de un nacionalista que utiliza una retórica belicista para su única política: mantenerse en el poder. La opción de una política regional positiva no pasa por ahí.

La decisión de la Presidenta Bachelet tendrá consecuencias políticas internas. Es cierto que no se debe hacer política internacional mirando sólo la coyuntura interna, pero tampoco se puede hacer abstracción de los efectos de estas decisiones en el país. La mayoría de los partidos de la Concertación, aunque respetan las competencias presidenciales, no ven con simpatía la idea de concurrir con nuestro voto a apoyar a Chávez. Lo mismo ocurre con la oposición.

Entonces, si desde la perspectiva de fortalecer las opciones de paz en Naciones Unidas, de realizar una efectiva política de integración regional en América Latina y de cuidar la Concertación en Chile resulta inconveniente votar por Chávez, es legítimo preguntarse: ¿por qué y para qué habríamos de hacerlo

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NICARAGUA: ¿Qué ocurriría si ganara Otega?





(DIARIO LA PRENSA, MANAGUA, NICARAGUA)
Por: José Luis Medal, economista nicaragüense.

En el hipotético caso de un triunfo electoral del FSLN, existen dos posibles escenarios. El primero, que ese partido político termine haciendo lo que sus ideólogos dicen que haría: rechazar el denominado modelo neoliberal o sistema capitalista de mercado, lo que implicaría pasar al proyecto de un nebuloso socialismo bolivariano a lo Hugo Chávez, o al modelo del estatismo cubano. A nivel ideológico, el FSLN no parece aceptar el socialismo “light” a lo chileno o el pragmatismo de Lula Da Silva en Brasil. Rechazan el modelo neoliberal de economía de mercado. Innecesario mencionar que si prevalece lo ideológico y el FSLN termina haciendo lo que dicen que harían, de rechazar radicalmente las políticas fondomonetaristas y neoliberales promovidas por los organismos internacionales, Nicaragua se sumergiría en una crisis económica de dimensiones incalculables. Sea que enfaticen el populismo económico o que se inclinen por el modelo cubano, la fuga de capitales y los efectos de las políticas populistas y el estatismo, sumergirían al país en una profunda depresión económica de proporciones incalculables.

Un segundo escenario en la hipótesis de que el FSLN acceda al Poder Ejecutivo —ya controlan en buena medida los otros poderes del Estado—, es de que en esa organización política predomine un enfoque pragmático, negociando un acuerdo con el FMI y dejando intacto en lo esencial las reformas implementadas en el período 1990-2006. El derrumbe del bloque del Este, y los intereses empresariales de los dirigentes del FSLN, hacen inviable intentar construir un modelo socialista. Este escenario es el más probable. En un hipotético triunfo del FSLN, esta organización difícilmente intentaría un cambio de sistema, ya que las condiciones no se lo permiten. Continuaría en lo esencial con los elementos de la economía de mercado. Lo más probable es que el FSLN negociaría apresuradamente en los primeros meses del próximo año un acuerdo con el FMI.

Dado que el escenario anterior sería el más realista, algunos analistas no ven mayor problema en un triunfo del FSLN, ya que sostienen no afectaría en lo esencial a la economía de mercado o modelo neoliberal. Cometen un grave error. El simple hecho de que existe una contradicción entre la visión ideológica del FSLN y lo que la realidad les permitiría hacer, ya implica un grave costo para Nicaragua. Las ideas son más importantes de lo que mucha gente cree. Fue la visión ideológica marxista lo que llevó en los años ochenta a meter al país en la confrontación Este-Oeste. En esos años, el paradigma económico referencial del FSLN lo era el modelo cubano. Como la correlación de fuerzas no permitía en ese momento estatizar toda la economía, se definió un nebuloso “sistema de economía mixta” como el modelo táctico a implementar, mientras los cambios en la correlación de fuerzas permitían enrumbarse luego a un sistema socialista. Los resultados de ello son conocidos: la visión ideológica llevó a ubicar al país dentro de la confrontación Este-Oeste, lo que provocó la guerra civil y el gravísimo desplome económico de ese período.

La experiencia de los ochenta es un claro ejemplo del tremendo costo que surge de la contradicción entre la visión ideológica y lo que es factible conforme la realidad objetiva. El problema de un posible próximo triunfo electoral del FSLN es que esa contradicción persiste. Ello se refleja en el doble discurso que mantiene el FSLN. Por un lado, sus ideólogos insisten en rechazar el neoliberalismo o economía de mercado. Por el otro, se señala que el FSLN seguiría una política macroeconómica responsable —con lo que terminarían siendo fondomonetaristas— y que respetarían en lo esencial al sistema capitalista. Por un lado se presenta al ALBA como alternativa al Cafta, por el otro, se admite que se promoverían relaciones comerciales con todos los países.

Aunque el FSLN termine posiblemente respetando la economía de mercado, Nicaragua no puede darse el lujo del elevadísimo costo que implicaría un alineamiento —motivado por factores ideológicos— con el eje La Habana-Caracas-La Paz. De la misma manera que la visión ideológica del FSLN llevó en los ochenta a un costosísimo alineamiento con Cuba y la desaparecida Unión Soviética, ese mismo factor ideológico conduciría hoy a gravísimos costos para la economía nacional y para el futuro de la nación. Además, aunque en los hechos el candidato del FSLN termine negociando con el FMI, muy posiblemente no renunciará a su discurso “antiimperialista”. Si triunfa el FSLN —lo que está siendo facilitado por la decisión de Alemán de reducir al 35 por ciento el porcentaje de votos necesario para ganar—, Nicaragua terminaría pagando un gravísimo costo por esas veleidades ideológicas.

martes, septiembre 26, 2006

Morados y morachos halacabuyas

JUAN D. COTES MORALES
El presidente Leonel Fernández Reyna conoce perfectamente que el poder y la fuente del poder de un presidente moderno está en ganarse el apoyo del pueblo.

En el año 1998, el presidente Fernández tuvo un excelente protagonismo en todas las actividades relacionadas con el diálogo nacional, a pesar de que la Carta Pastoral del día 23 de julio de ese año preguntaba esencialmente por las conclusiones de ese diálogo en el cual fueron cifradas todas las esperanzas de que se constituyera en el único camino para garantizar la paz de la familia dominicana.

Para los fines de este escrito, es de mi mayor consideración y respeto, expresar que el presidente Leonel Fernández, el secretario Danilo Medina, el diputado Lidio Cadet, el doctor Euclides Gutiérrez Félix y los demás fundadores del Partido de la Liberación Dominicana, son morados de cuerpo entero y su color no se ha desteñido nunca. Pero las mayorías que tiene el PLD y que puede obtener, según sea y pase el tiempo, son morachos, es decir, de un color claro y que yo me permito llamar halacabuyas, que en el lenguaje de la marinería quiere decir “marinero principiante que sólo sirve para halar los cabos”.

No puedo ser despectivo, pero debo definir las cosas según mi proceder y opinión. Y como en el PLD hace mucho tiempo que no existen los canillitas, los morachos son los que se acaban de integrar a la organización, los que acaban de llegar y, si les llamo halacabuyas es porque ellos les sirven a los líderes fundadores, a los dirigentes y a la burocracia del partido en las actividades propias de los ordenanzas, mensajeros internos, etc., hasta que se dispongan a estudiar y vayan ascendiendo grado a grado, sobre todo, respetando los estatutos y ganándose la confianza de los demás.

No me explico porqué mucha gente inteligente, de manera despectiva, indolente y poco agradecida, les quiere llamar a estas personas oportunistas, tránsfugas, busca vidas, busca empleos, enchufistas y enchufópidos.

En todas las organizaciones del mundo los iniciados y los reclutas tienen que hacer centro y pagar su derecho de estar hasta que aprendan y tengan condiciones para estar y saber estar, sobre todo con moderación y entender que en todo principio se pasan muchas cosas malas y desagradables, de donde viene la expresión castiza de “estar pasándolas moradas”.

Es mi deseo expresar que el presidente Fernández me parece un libro abierto a quien es necesario hacerle saber que la mundanalidad es satánica y que la esfera inferior de la teogonía está consagrada a los infiernos donde se hospedan gratuita y complacidamente todos los leviatanes que hostigan principalmente a los pobres a quienes debe ser destinado el bien social, la justicia social y el pan con sudor.

Sí, a los pobres, indocumentados, infelices, miembros de la sociedad civil inocente, atrapada en las redes de la sociedad civil culpable, de la sociedad civil usurera y de la sociedad civil de notables sicofantes.

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lunes, septiembre 25, 2006

La imposible unidad contra el sandinismo de Ortega

Fidel Castro y Daniel Orega en un característico
secreteo del dictador cubano


Fracasan dos nuevos intentos de aliar a la derecha nicaragüense contra el aspirante del FSLN, que encabeza todas las encuestas

En Nicaragua, una de las naciones más pobres y convulsas de Latinoamérica, proliferan los intentos de unificación de los partidos de derecha, aunque hasta ahora ninguno ha producido resultados. El objetivo consiste en vencer al ex presidente Daniel Ortega, líder del izquierdista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), en las elecciones presidenciales que se celebrarán el próximo 5 de noviembre. Durante la pasada semana, al menos dos intentos de creación de un frente común contra Ortega fracasaron rotundamente.

Los sondeos dan como favorito a Daniel Ortega, que gobernó el país entre 1979 y 1990, en la época de la Revolución Popular Sandinista. A las presidenciales de noviembre están llamados 3,5 millones de nicaragüenses y en ellas Ortega se postula por cuarta vez consecutiva; en las anteriores convocatorias perdió frente a alianzas de derecha.

El pasado jueves, un grupo de profesionales y empresarios —integrados en Unidad por Nicaragua, apoyados por la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua y coordinados por Mauricio Mendieta— propuso a las agrupaciones políticas Alianza Liberal Nicaragüense (ALN, oficialista y que postula al ex canciller Eduardo Montealegre), Partido Liberal Constitucionalista (PLC, del ex vicepresidente José Rizo), y Movimiento de Renovación Sandinista (MRS, de centro, cuyo candidato es Eduardo Jarquín) que se unan para evitar un eventual triunfo de Ortega.

La propuesta contemplaba la realización de una encuesta en toda Nicaragua para elegir a un único candidato que pueda hacer frente a Ortega. “Ninguna de las tres fuerzas, el PLC, ALN y MRS, por sí solas pueden ganar las elecciones; el FSLN se las llevará en primera vuelta”, aseguró Mendieta al dar a conocer su propuesta, apoyada únicamente por Montealegre, quien se considera el más fuerte rival del llamado caudillo izquierdista.

La respuesta de Rizo fue inmediata: la propuesta no responde a los intereses de la democracia, mientras que Jarquín —yerno de la ex presidenta conservadora Violeta Barrios de Chamorro— recordó que él no forma “parte de la derecha”. Todavía más: “La nuestra es una nueva propuesta hecha desde el sandinismo, pero que está lejos de la propuesta tradicional y autoritaria que representan otros candidatos, por tanto no me corresponde a mí hablar sobre ese tema”, añadió.

Durante el fin de semana el congresista republicano de EE UU Dan Burton, presidente del Subcomité de Relaciones Internacionales para el Hemisferio Occidental del Congreso de su país, realizó una visita a Nicaragua. Burton criticó duramente a Ortega en otras ocasiones y ahora trata de promover una alianza de la derecha que impida la llegada al poder del izquierdista, aliado de los mandatarios Hugo Chávez, de Venezuela, y Fidel Castro, de Cuba, dos países “enemigos” de Washington.

Durante la visita de la semana pasada, Burton se reunió en secreto con Montealegre y Jarquín. Y esto motivó que Ortega y Rizo criticaran la injerencia del político estadounidense. “Espero que recapaciten y no sigan promoviendo la polarización, que respeten lo que está pasando, porque tenemos varias fuerzas políticas con un proceso bastante despolarizado”, dijo Daniel Ortega, en referencia a las acciones emprendidas tanto por la Cámara de Comercio Americana como por el legislador estadounidense.

Por su parte, el ex canciller argentino y embajador especial de la Organización de Estados Americanos (OEA) Dante Caputo aseguró que “todo indica que esto [las elecciones] se va a desarrollar normalmente. Nosotros estamos agradecidos a los distintos poderes del Estado por la colaboración que estamos recibiendo y porque han acogido nuestras opiniones y nuestros comentarios, y la manera en que han incorporado algunas cuestiones técnicas que nos parecían que iban a perfeccionar el mecanismo electoral”.

La OEA, la Unión Europa (UE) y el Centro Carter —del ex presidente estadounidense Jimmy Carter— supervisarán el correcto funcionamiento de las elecciones.

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viernes, septiembre 22, 2006

México, ¿Tercer golpe a la democracia?

Para ponderar el grave peligro que se cierne sobre la democracia mexicana, considérese la siguiente estadística. En los 681 años transcurridos desde la fundación del imperio azteca (1325 D. C.) hasta nuestros días, México ha vivido 196 bajo una teocracia indígena, 289 bajo la monarquía absoluta de España, 106 bajo dictaduras personales o de partido, 68 años sumido en guerras civiles o revoluciones y sólo 22 años en democracia.

Este modesto tres por ciento democrático corresponde a tres etapas, muy distanciadas entre sí: once años en la segunda mitad del siglo XIX, once meses a principio del XX, y la década de 1996 a 2006. En el primer caso, el orden constitucional establecido por Benito Juárez fue derrocado por el golpe de Estado del general Porfirio Díaz. En el segundo episodio, otro golpe de Estado orquestado por el general Victoriano Huerta derrocó al llamado "Apóstol de la democracia", el presidente Francisco I. Madero. Esta tercera etapa, ¿será definitiva o correrá la suerte de las anteriores?

Hace apenas cincuenta años, en México, grupos armados del PRI asaltaban las casillas electorales con pistolas y metralletas, balaceaban a los votantes sospechosos y se robaban urnas. En aquel tiempo votaban por el PRI hasta los niños, los enfermos terminales y los muertos. Hace apenas veinte años, el PRI -que había refinado sus métodos- se preciaba de ser una maquinaria casi infalible, la inventora mundial de la "alquimia electoral". El Gobierno y el PRI (entes simbióticos) manejaban cada paso de la elección, desde la elaboración del padrón y la emisión discrecional de credenciales, hasta el conteo de los votos. Muchos burócratas y gran parte de las organizaciones de obreros y campesinos eran acarreados hasta las casillas en transportes públicos donde recibían la consigna de sufragar en masa por el candidato oficial, elegido, como en una monarquía, por el presidente saliente. A los votantes se les repartían tortas y regalos; a los líderes se les daban puestos públicos, prebendas y dinero. Muchas veces los votos estaban previamente cruzados, se depositaban días antes de la elección en urnas llamadas "embarazadas"; era común la instalación de casillas clandestinas y había personas registradas varias veces.

Toda esta comedia vergonzosa terminó a partir del momento en que el presidente Ernesto Zedillo echó a andar una profunda reforma democrática. Las elecciones en todos los niveles dejaron de ser manejadas por el Gobierno y pasaron a ser jurisdicción de un Instituto Federal Independiente, el IFE, sujeto a un Tribunal Federal Electoral. A un costo sumamente alto, se construyó un patrón de electores completísimo que incluía la fotografía del ciudadano, la misma que aparece en su credencial y en las listas de votantes registrados para cada casilla, y que permite cotejar las tres cosas: presencia física, credencial y registro. El IFE ganó muy pronto una notable credibilidad. En todo el país, los ciudadanos comenzaron a votar con libertad, en un marco de limpieza y transparencia. A pocos sorprendió que en 1997 el PRI perdiera por primera vez la mayoría en la Cámara de Diputados y que el candidato de la izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas, alcanzara la importantísima posición de jefe de Gobierno del D. F. Tres años después, el PRI perdió la joya de la corona, y la corona: Vicente Fox, del PAN, ganó la presidencia de México.

El 2 de julio de 2006, esa misma organización electoral independiente, integrada por 909.575 ciudadanos (no funcionarios), tuvo en sus manos el manejo de una elección ordenada y sin incidentes, en la que votaron más de 42 millones de personas. Intervinieron -vale repetirlo- casi un millón de representantes de todos los partidos, cerca de 25.000 observadores nacionales y 639 internacionales. A fin de cuentas, el candidato presidencial por el PRD obtuvo la vo-tación más alta para la izquierda en la historia de México; de hecho, estuvo a escasos 240.000 votos de ganar la presidencia.

Lo que ocurrió a partir de ese momento ha puesto a México al borde de un estallido social. ¿Qué opinaría un ciudadano español si después de una campaña electoral tan enconada como la de Zapatero y Aznar, el candidato perdedor se hubiera declarado triunfador la misma noche de la elección, a los pocos días denunciara un "gigantesco fraude", y armara un plantón con sus partidarios (muchos de ellos, pagados por el gobierno local, ligado a él) en la Plaza Mayor, la Gran Vía, la Puerta del Sol y la Castellana, bloqueando el libre tránsito por las calles aledañas, y afectando a comercios y oficinas de gobierno? Eso, precisamente, ha hecho Andrés Manuel López Obrador.

En artículos y entrevistas recogidas en la prensa internacional (escritas en un engañoso tono de civilidad, contrario al de sus arengas incendiarias), AMLO ha dañado severamente a la joven democracia mexicana al sostener lo insostenible: que el México de hoy es el mismo que el de tiempos del PRI. Y ha omitido muchas cosas: ha omitido que el candidato que más gastó en la campaña electoral por televisión fue él; ha omitido que en la misma jornada electoral que le parece "una cochinada", su coalición de izquierda logró convertirse en la segunda fuerza en el Poder Legislativo (aumentando considerablemente su posición en ambas Cámaras), mientras que su candidato al Gobierno del Distrito Federal triunfó con el 47%; ha omitido mencionar que las casillas sujetas revisadas por el Tribunal Electoral del Poder Judicial (el 9% del total) no fueron una muestra aleatoria (que sería más que suficiente para determinar si hubo fraude generalizado), sino que estaba cargada a favor de AMLO porque él seleccionó las casillas donde esperaba demostrar el fraude (sin éxito, ya que la diferencia resultante, según el fallo del Tribunal, fue mínima); y ha omitido, en fin, haber declarado que aun si se hiciera el recuento del 100% de las casillas, tampoco aceptaría los resultados.

Muchos ciudadanos que votaron por él, hoy se manifiestan no sólo decepcionados, sino temerosos. Según encuestas recientes, la mayoría de los ciudadanos reprueba las acciones de López Obrador y apoya el desempeño del Tribunal. Si las elecciones presidenciales tuvieran lugar hoy, Calderón ganaría por un 54% sobre un 30% de López Obrador. AMLO se queja del miedo infundido en su contra, pero el verdadero miedo lo ha infundido él al "mandar al diablo las instituciones", declarar repetidamente que "México necesita una revolución", y comparar la actual situación con la que dio inicio a la Revolución de 1910. Pero la comparación es totalmente equivocada: Andrés Manuel López Obrador no es el heredero de Juárez y Madero, los demócratas liberales, sino de Porfirio Díaz y Victoriano Huerta, los golpistas que ahogaron los dos ensayos iniciales la democracia mexicana.

Tras haber ordenado a sus huestes sabotear la lectura el Informe del 1 de septiembre, en los próximos días, López Obrador se autoproclamará "Presidente de la República" ante un remedo de la "Convención Francesa", y quizá hasta asentará su "territorio" en los estados del sur de México (Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Guerrero) y en la propia capital del país. López Obrador no es un demócrata. Es un revolucionario con mentalidad totalitaria y aspiraciones mesiánicas que utiliza la retórica de la democracia para intentar acabar con este tercer ensayo histórico de democracia en México.

Sería una desgracia que lo lograra. México no es una democracia más en el mapa mundial: es el fiel de la balanza para que América Latina marche por el camino de Brasil y Chile, no el de Cuba y Venezuela. El apoyo y la comprensión de la opinión española a la democracia sin adjetivos que hemos conquistado son ahora más necesarios que nunca.

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jueves, septiembre 21, 2006

López Obrador destruye a la izquierda mexicana

Joaquim Ibarz
Ibarz

López

Diario de América Latina
Joaquín Ibarz
corresponsal en México
21/09/2006 -



En una huída hacia delante, Andrés Manuel López Obrador se ha autoproclamado "presidente legítimo" por medio de una Convención Nacional tan democrática como la que organizó en las selvas de Chiapas, con el mismo nombre, el subcomandante Marcos. No parece importarle que ya se le califique de presidente de opereta, ridículo, payaso, bufón...

En las páginas del diario 'Excelsior', Jorge Fernández Menéndez califica a López Obrador de "Mussolini tropicalizado". Y explica: "Hay diferentes maneras de hacer el ridículo, pero la de López Obrador en el Zócalo capitalino rebasa, con mucho, a la de varios de sus numerosos antecesores en la vida política nacional".

López Obrador pretende arrastrar al Partido de la Revolución Democrática (PRD) al borde de la ilegalidad. De hecho, ya lo ha hecho entrar en franca contradicción con la institucionalidad como partido y con la estructura de poder que obtiene del proceso electoral que cuestiona, del que emanan diputados, senadores, gobernadores y espacios de influencia. Así como los suculentos sueldos y dietas que cobran todos los políticos mexicanos.

López Obrador se arrincona a sí mismo al no dejar espacios para una salida democrática; aunque sigue la vía insurreccional no cuenta con la fuerza para derrocar al gobierno. Ahora apuesta al todo o nada: o me hacen presidente de la República o al diablo con sus instituciones. El envite le puede fallar. Dentro del PRD hay quienes han contribuido a la construcción del partido que aglutinó a la izquierda mexicana. Pero pareciera que han perdido toda capacidad de iniciativa frente a la presencia dominante del cacique llegado de Tabasco. Algunos dirigentes admiten que la proclamación de López Obrador como "presidente legítimo" provoca que quede aislado y que su gobierno virtual tenga nula relevancia, ante su falta de recursos y capacidad legal. Varios analistas que apoyan a López Obrador han comentado a 'La Vanguardia' que el "gobierno paralelo tiene más carácter simbólico que poder real".

Hasta ahora, a López Obrador le han salido bien las apuestas al todo o nada. Así se lanzó a la fama nacional después de los bloqueos de pozos petroleros en Tabasco. Así consiguió que el presidente Ernesto Zedillo diera vía libre a su candidatura a la alcaldía de Ciudad de México, pese a que no llevaba residiendo en la capital el tiempo que marcaba la ley, también logró que la fiscalía general no procediera contra él por el delito de desacato que cometió. Sin embargo, es una quimera pretender derrocar a un presidente en un país con las instituciones de México, un delirio en el que solo puede creer un "iluminado". La apuesta de López Obrador por la vía insurreccional contra las instituciones en vez de darle la presidencia de México, que ambiciona de manera enfermiza provoca, el desprestigio del PRD y, tal como señaló Cuauhtémoc Cárdenas en 'La Vanguardia', de "todas las fuerzas progresistas".

López Obrador está expuesto a grandes riesgos. El primero, que la gente se canse de respaldarlo en las calles, lo que ya le forzó a levantar el bloqueo que mantenía en el centro de la capital. El segundo, que los dirigentes del PRD con cargos en alcaldías, Congreso y gobernaciones lo abandonen por razones prácticas. El tercero, que cometa nuevos errores estratégicos que agoten la escasa credibilidad que le queda.

Cuauhtémoc Cárdenas, fundador del Partido de la Revolución Democrática, advierte del peligro de que López Obrador hunda a la izquierda mexicana, precisamente en el momento en que, dentro de las instituciones, acaba de dar el gran salto adelante.

En el 2006 la izquierda mexicana obtuvo su mayor triunfo histórico. Senadores, diputados federales y casi 15 millones de votos para la presidencia. La izquierda ha sido la corriente política de crecimiento más rápido en México durante los últimos años. Ya es la segunda fuerza en la Cámara de Diputados y gobierna seis estados, entre ellos la capital del país. Pero la mala digestión del triunfo condujo a quemar la cosecha. En pocas semanas, el radicalismo y los desvaríos personales de López Obrador lograron sustituir la incipiente imagen de una izquierda racional que llevó años construir, por la de barbarie.

El analista Federico Reyes Heroles destaca que desde finales de los años setenta la apuesta de muchos mexicanos ha sido lograr una izquierda democrática, liberal y moderna. Sin embargo, en ese barco navegan huestes con muy distinto troquel. Desde las mentes abiertas, articuladas y auténticamente críticas, hasta los más radicales y arribistas que en su andanada están dispuestos a atropellar lo que sea: leyes, instituciones, derechos de terceros, a su propio partido. Así nació el PRD a la vida constitucional, pero podía cambiar. Cárdenas, como símbolo de una lucha que triunfó, marcó el camino.

Pero también desde hace tres décadas, en paralelo a los justos reclamos democráticos, a las exigencias valederas de apertura y justicia, algunos hechos nos hablaban de otra izquierda -quizá no tan izquierda- que coqueteaba con la idea de ruptura total, de subversión de las instituciones, de provocación como arma de lucha. "¿Qué hacer frente al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), hasta dónde acompañar a un movimiento cuyas razones justicieras nadie ponía en duda, sí en cambio las armas de su lucha: el liderazgo mesiánico, la manipulación descarada y por supuesto, la violencia?", se pregunta Reyes Heroles. La causa indígena se impuso y sin embargo, la ambición de Marcos, el dogmatismo y la miopía castraron el movimiento. Doce años después, el subcomandante está convertido en un "'clown' indigenista", que ha pasado al olvido y del que reniegan incluso los que hace unos años le rendían pleitesía con oro, incienso y mirra. Otros episodios dolorosos surgieron por las luchas estudiantiles, en la Universidad Nacional Autónoma (UNAM) principalmente. De nuevo las causas podían ser atendibles, pero la violencia como método de una minoría se impuso durante más de un año a la gran mayoría. Gracias a esa "izquierda" la UNAM se tambaleó hace siete años, gracias a esa "izquierda" decenas de miles de estudiantes resultaron lesionados en sus trayectorias académicas, en sus vidas.

Esas dos izquierdas no pueden convivir sin caer en las enormes contradicciones que enfrentan. La izquierda democrática, la que acepta las libertades políticas como parte del código de reivindicaciones propio, la que ha asumido la escuela de la izquierda liberal, no puede callar por conveniencia, por comodidad. Entre los intelectuales más representativos de esta izquierda democrática, crítica contra los populismos y los abusos del poder, contra el clientelismo y el corporativismo, destaca el investigador emérito Roger Bartra.

"Algo de corrupción en los principios merodea con el silencio cómplice. O se está de un lado o se está del otro. No se puede coquetear con las arbitrariedades, la ilegalidad, el atropello de los derechos ciudadanos dependiendo de la lucha. Hoy sí se vale, mañana no. Un mínimo de rigor intelectual, un mínimo de respeto a los compromisos básicos de la democracia son exigibles siempre", señala Reyes Heroles. Ahora López Obrador enarbola la bandera de cambiar todas las instituciones y refundar la República, incluso las propias leyes e instituciones generadas en parte por el PRD.

López Obrador se encuentra frente a la disyuntiva de consolidar su presencia como una fuerza política moderna, con una agenda clara y con una influencia determinante en la vida nacional, o echar por tierra el esfuerzo de muchos años.

Antes de la reforma electoral de 1978, los partidos de la izquierda mexicana se encontraban fuera del sistema electoral. No sólo por falta de canales institucionales de participación, sino por las estrategias políticas de diversos grupos de la izquierda, que mantenían que la vía electoral sólo era una de las formas de llegar al poder.

La tradición política de la izquierda marxista decía que al final de cuentas era inevitable una lucha de clases violenta para asaltar el poder. Específicamente, los grupos leninistas consideraban que sería precisamente un partido minoritario -la vanguardia del proletariado- quien tomaría los aparatos del Estado por medio de la violencia.

Ese lenguaje, que tras el derrumbe del muro, la quiebra de los países del bloque soviético y los cambios en China ya parece de la prehistoria, se resucitó en el bloqueo de las avenidas principales de la capital mexicana, en las que se podían ver retratos de Stalin y de otros "apóstoles de la democracia". De seguir la vía marcada por López Obrador, la izquierda mexicana corre el riesgo de retroceder tres décadas.

La formación de un partido de izquierda con un peso electoral significativo se consolidó tras la campaña de Cuauhtémoc Cárdenas en 1988. Sin embargo, el PRD, fundado en 1989, no logró despegar y en las siguientes consultas quedó con menos del 20 por ciento del electorado nacional. La quiebra del monopolio del PRI y el surgimiento de un cacique carismático, Andrés Manuel López Obrador, volvió a colocar a la izquierda como una fuerza altamente competitiva.

López Obrador supo engañar con habilidad a los ciudadanos del Distrito Federal. Se presentó como defensor de los pobres pero una de sus primeras medidas fue paralizar la construcción de nuevas líneas de metro, que son las que más benefician a la ciudad y a la población de escasos recursos. Por el contrario, construyó un polémico "segundo piso" que aparte de alterar el castigado paisaje urbano, hipotéticamente sólo benefició a los que tienen coche, no a los que viajan en peseros (microbuses). Se decía amigo de los pobres y autorizó la circulación de unos 35.000 taxis ilegales, a los que la policía no podía pedir mordidas (sí lo hacen, y mucho, con los taxistas legales que pagan impuestos). A cambio de esa protección, los taxistas piratas son extorsionados por las autoridades municipales y sirven como fuerza de choque tanto para bloquear la ciudad como para asaltar el Congreso. López Obrador fue un falso alcalde de izquierdas, que no se preocupó de aceras, semáforos, pasos de cebra, baches, policías corruptos... Se desinteresó del ciudadano de a pie. El iba a lo suyo. A crear una falsa imagen de gestos eficiente. Si a ello añadidos populismo a manos llenas, con dádivas y regalos, construyó una candidatura virtualmente sin rival. Llegó al comienzo de la campaña presidencial con una ventaja en las encuestas que parecía imbatible. Más allá de la campaña negativa en su contra que emprendió el gubernamental Partido de Acción Nacional (PAN), el torpe comportamiento de López Obrador erosionó las simpatías que había conseguido desde la alcaldía de la capital y generó temor entre potenciales electores que al final de cuentas decidieron no votar por él.

Si alguna vez se hiciera una evaluación honesta de la campaña de López Obrador, quienes estuvieron en el "cuarto de guerra" de su equipo tendrían que ser autocríticos y admitir que pasó de ser indestructible a autodestructible. El problema es que con la dinámica que creó entre sus seguidores pareciera gestar un arcaico modo de participación política, basado en el populismo, las dádivas y el viejo corporativismo clientelista.

Según el historiador Enrique Krauze, López Obrador intenta llegar al poder utilizando una retórica democrática pero desvirtuando la esencia misma de la democracia: la efectividad del sufragio, el mandato de las urnas, el respeto a las libertades, las leyes y las instituciones, la cultura de la tolerancia. "En pleno frenesí -afirma Krauze-, ha hecho creer a sus simpatizantes que la "verdadera democracia" está en peligro y hay que defenderla con lo que él llama "resistencia civil pacífica", que en realidad constituye ya una "revolución blanda" en proceso de endurecerse".

Por su parte, la analista Isabel Turrent destaca que López Obrador ha inventado su propio neoespañol. López Obrador distorsiona la verdad de manera sistemática, hace caso omiso de la ley, acusa a sus oponentes de lo que él hace o planea hacer y cuando le conviene insulta y descalifica. Llegó a afirmar que "la derecha tiene mucho dinero y compró a los interventores de nuestro partido en los colegios electores". Una declaración bochornosa que enlodaba a los propios militantes, que los sumisos dirigentes del PRD acataron sin una matización. En este nuevo idioma los fraudes existen sin pruebas y pueden mudar de casaca: pasar de ser cibernéticos, a ser a "la antigüita", y de regreso.

Los insultos, agresiones y pancartas que salpican su movimiento e incitan a la violencia, son "medios pacíficos", y puede autoproclamarse presidente a pesar del voto de la mayoría y de lo que dicten las instituciones electorales. El problema, para empezar, está en la contradicción en los términos del neoespañol de López. "Resistencia", el movimiento convocado por el PRD no tiene qué resistir y no es pacífico -las "sonrisas se pueden volver puños", declaró Manuel Camacho Solís-. No es pacífico cuando en forma agresiva ha buscado la confrontación para que el Gobierno tuviera que reprimir y poder presentarse después como víctima. Dentro del PRD hay quienes han contribuido a la construcción de la izquierda moderna en México. Pero han perdido toda capacidad de iniciativa frente a la presencia dominante del cacique populista. Si la sociedad percibe que la izquierda, a quien le dio la segunda posición en el Congreso, es dominada por organizaciones radicales, que actúan fuera de los canales institucionales que se crearon a través de muchos años, es probable que de nuevo se desplome. Si ese fuera el caso, López Obrador sería, paradójicamente, responsable de su despegue y posterior derrumbe.

jueves, septiembre 14, 2006

Bush y la guerra de Irak: si la floja se le enreda y si la suelta se le va

Mientras que en Irak se ha logrado el primer objetivo, cual era sacar a Sadan Husein del poder, si embargo; los estrategas militares al parecer planearon muy bien como entrar y fue magnífico, lo hicieronen menos de lo que nadie pudo imaginar. El problema luego fue que no se plantearon como salir.

Las declaraciones del secretario general de la ONU Kofi Annan, sobre la guerra de Irak y la opinión de los líderes del Medio Oriente; es un condimento nuevo al caldo en ya se cocina el prestigio del presidente norteamericano George Bush y como aperitivo de ese poco suculento caldo; uno de los organismos del Banco Mundial, le sirve a la opinión pública del hemisferio, el hecho de que después de cuatro años de la presencia norteamericana en Afganistán esa empobrecida nación sigue ocupando uno de los primeros puestos en la escala del Estado Fallido.

La guerra en Irak fue un error; pero no solo del presidente Bush, sino del congreso norteamericano y del pueblo de esta gran nación, todos apoyaron la ocupación de Irak, incluso los ex presidentes (R) Bush padre y (D) Clinton y los legisladores en mayoría de ambos partidos, Entre ellos varios influyentes senadores demócratas como el sr. Kennedy y la Sra. Clinton. En Estados Unidos si el congreso no aprueba el dinero el presidente no puede usar el presupuesto de la nación para cubrir los gastos de la guerra y el congreso aprobó esos fondos y lo ha reiterado año por año.

El error esta en haber iniciado la guerra de Irak; ahora tiene que continuar, fue un error. Yo pienso que un craso error, la apertura de un segundo frente cuando la situación en Afganistán, donde era obligatoria la hostilidad armada, no estaba ni esta aun bajo control de los norteamericanos, eso significa haber apostado al fracaso y las posibilidades eran y son 50 y 50, puesto que en esta última nación se vive una especie de moratoria convencional al fuego, pero ello no quiere decir que ninguno de los bandos enfrentados controla la situación. Falta saber si ocupándose solo del primero, donde esta Bin Laden y rodeando a Irak sin entrar en la guerra ya hubieran terminado una u otra y las cosas fueran distintas.

Mientras que en Irak se ha logrado el primer objetivo, cual era sacar a Sadan Husein del poder, pero los estrategas militares al parecer planearon muy bien como entrar y fue magnífico entraron en menos de lo que nadie pudo imaginar y el problema luego fue que no planearon como salir.

Ahora hacen falta un Henry Kissinger (ex secretario de Estado) y un Richard Nixon (ex presidente) que unos han calificado de inteligentes, otros de brutos y los menos calificados como yo: de por lo menos muy astutos, pero su postura le costo a Nixon que lo echaran del poder y para ello se acogieron del expediente de Watergate, nada nuevo en este país pero había que tener una razón para sacar de la Casa Blanca aun hombre que dañó el negocio de los poderosos fabricantes de de armas, pólvora y otros pertrechos militares y del Pentágono a su cómplice condenado al ostracismo para siempre, por su pecado de poner fin a una guerra que les había dejado tantos beneficios.

De la guerra de Vietnam había que salir, y eso fue lo que hicieron estos dos políticos republicanos, la estrategia de combate se agotó; los nativos habían asimilado la guerra y las tropas invasoras a la población nativa y en medio de todo, ni unos ni otros; sabía de donde les llegaba el tiro, muchos soldados regresaron con sus esposas vietnamitas y en las calles de New York podemos ver ahora a jóvenes profesionales afro americanos y blancos con ojos y pelo orientales. Y hace poco vi., en Manhattan en manos de la madre de un soldado de origen dominicano una foto del cumpleaños de su colega mexicano con su novia iraquí al lado, habían otras, que supongo eran lo mismo de otros colegas, pero la carta solo explicaba el caso del homenajeado.

La correlación de fuerzas en Irak hoy día es diferente de la de Vietnam entonces y los conflictos internos en la sociedad de una y otra nación no eran y son diferentes. El caso de Irak y el de cualquier nación musulmana donde la religión esta muy fraccionada y son guerreritas; la conciliación es muy difícil y tan pronto EE.UU. abandone el territorio iraquí se profundiza la guerra que han iniciado frente a las tropas de ocupación chiítas, curdos y sunitas. Con estos últimos muy armados y los chitas con apoyo iraní, mientras los curdos lo reciben de Siria. El culpable a los ojos de los críticos, será siempre el presidente Bush.

Bush tiene en Irak una situación parecida a la que conocí un domingo que nos fuimos al campo en las afueras de la capital dominicana Freddy Gatón, Antonio Fernández Spencer y yo que les cargaba la botella y oía con avidez todo lo conversado entre esas dos luminarias, nunca he olvidado cuando Freddy le pregunto a un campesino arrimado en la puerta de su choza: -como esta la situación amigo. Y ni corto ni perezoso le contestó: -Bueno; “Si la aflojo se me enre’a y si la suelto se me va” Freddy agregó pensativo, muy difícil y extendiendo su mano con el dedo índice hacia adentro estrechó entre las suyas, la del anciano diciéndole. -No se desanime que vendrán tiempos mejores- Después supimos que en la mano encallecida del anciano Freddy había dejado un billete de cinco pesos; que eran entonces equivalente a dólares.

Y continuamos nuestro trayecto de andariegos y vagabundos domingueros y entre trago y trago, cada uno con su vaso en el bolsillo llevamos por largo trecho la discusión entre Freddy (poeta y acucioso periodista) que supuso que el anciano se refería a una cerda en tanto que Antonio (filósofo y escritor) dijo que pudo ser cualquier animal hembra y entablaron una ingenua discusión, como si fueran adolescentes; estallamos en risa cuando se me ocurrió opinar y dije “tambien puede ser la mujer” similar a este relato es la situación de Bush y el pueblo norteamericano que apoyó en principio la guerra de Irak y ahora demanda que la suelte. La situación es arto difícil, pero al presidente Bush le quedan dos años que pasan pronto y lo unico que podrá suceder, es que cobremos unas cuantas decenas de soldados muertos y algunos centenares de civiles iraquíes. Como hemos dicho en el pasado: la guerra es una constante de la humanidad desde el principio, Antonio y Freddy han muerto. Que en paz descansen. Gracias amigos, volveré con ustedes si Dios lo permite. Moisés Iturbides.

mailto: miturbides@yahoo.com


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sábado, septiembre 09, 2006

Joaquín Balaguer: su camino por el tiempo…



Por Reginaldo Atanay


Reginaldo Atanay
Nueva York. (Atanay.Com)- El ex presidente Joaquín Balaguer ha sido el único muerto al que sepultaron en un cementerio dominicano, después de las 6 de la tarde.
Y para acentuar aún más el fenómeno, los zacatecas metieron el cuerpo del político y escritor en su nicho, casi al filo de la media noche, en medio de una solemnidad popular, en la que miles de gentes –con gorras y sin ellas— le decían adiós al “Doctor” que con aspecto paternal y mano dura ejerció el poder político en Dominicana por 22 años.
Entonces, como ahora, hubo alabanzas y diatribas, dirigidas al hombre que supo sortear una situación dificilísima, a raiz del asesinato del dictador Rafael L. Trujillo, en cuyo régimen se manfiestaron tanto el progreso como el terror, así como la adulonería y los favores. Y la muerte.
En los tiempos cercanos a su muerte, (pero no tan cercanos), Balaguer solía frecuentar el cementerio en donde reposan restos de familiares cercanos suyos. Y en varias ocasiones, en el cementerio, daba declaraciones sobre la situación del país, de su partido... de cuanta cosa le preguntaran los periodistas, quienes fueron amoldando la costumbre de esperarlo, en determinado día, en el camposanto, adonde iba a honrar la memoria de sus seres queridos.
Porque Balaguer dijo que tenía un pie en la vida, otro en la sepultura, mucho antes de que llegara ese momento supremo; daba a entender, con ese decir, que su vida física iba declinando, y la veía, como lo manifestó en uno de sus libros, “con venda transparente” haciendo alusión a la ceguera que lo abatió por muchos años.
Ahora que acaba de cumplirse el centenario del nacimiento de Balaguer, hubo elogios por parte de sus familiares, correligionarios, del presidente de la República. Y también se diseminaron diatribas contra el ex mandatario, algunas de las cuales, por su carácter marcadamente pasional e insultante, no tuvieron cabida en los medios dominicanos de comunicación masiva.
Los adversarios del estadista le achacan, como crimen, su colaboración estrecha con la dictadura de Trujillo olvidando, en ese afán, que en aquel tiempo, la inmensa mayoría dominicana; sí, la inmensa, se manifestaba como trujillista. Y se contaban por millares los que adulaban al régimen, y también los que querían adularlo, pero no sabían dónde hacerlo, para que la gente y los del mismo régimen los vieran sintieran.
Fue, aquel tiempo de Trujillo, y de los demás dominicanos, un tiempo azaroso, si se quiere, pero aleccionador e indicadorde hasta dónde llegan las pasiones humanas cuando se busca determinados beneficios.
Desde luego, que el régimen de Trujillo fue irrespetuoso a la dignidad humana y que no sólo propició asesinatos, sino que tembién se instalaron cámaras de tortura en donde sometieron a los peores vejámenes a cientos de personas que los servicios de inteligencia apresaron por sus actividades antitrujillistas. Muchos de esos torturados fueron asesinados.
Pero, entonces, Balaguer, ¿qué hacía? El hombre estaba metido en sus libros, en los trabajos tanto políticos, administrativos o diplomáticos que le encargó realizar el régimen... y complaciendo a muchas madres indigentes que se le asomaban buscando becas, ayudas económicas y de otro tipo para que sus hijos pudieran realizar o completar sus estudios.
Pudimos ver, infinidad de veces, cómo la gente se aglomeraba, a poco después el mediodía, alrededor de la casa en donde vivía una de sus hermanas, y adonde Balaguer acostumbrba ir a almorzar, para pedire ayuda.
Y vimos, muchas veces, a Balaguer, con un portafolio desvencijado debajo del brazo, ir metiendo las cartas de petición de ayuda que le llevaban. Eso sucedía en la calle Estrelleta, próximo la calle Padre Billini, cercano a nuestra casa, que estuvo situadada en la calle Cambronal, en el sector conocido como Ciudad Nueva.
Leonel: ¿metedura de pata política?
El presidente Leonel Fernández, ¿tuvo una “metida de pata” política al tributarle un homenaje póstumo al ex presidente Balaguer, en la isma sede del gobierno, en el Palacio Nacional? Nosotros creemos que no; todo lo contrario. Fue un acto de justicia.
El presidente Fernández medio le pagó al ex prsidente Balaguer la ayuda efectiva que le brindó, para que alcanzara el poder. Mas no fue un acto de adulonería o servilismo, sino un reconocimiento público al pensamiento, trabajo e ideales de Balaguer.
Se han alzado poderosas voces, en el medio quisqueyano, para manfiestar su repudio al homenaje. Y pocas voces se han oído aplaudiendo el gesto. Eso es natural. Es natural, porque en Dominicana se estila la maña esa de “nadar y guardar la ropa”. Y mucha gente –política o no- madura mucho lo que va a decir públicamente, por temor de que en cualquiera otra situación del futuro usen su pronunciamiento para fastidiarle cualquier otro propósito.
Fernández bien pudo haber dejado pasar la fecha del centenario del natalicio de Balaguer, y soltarle esa tarea a los herederos políticos del difunto mandatario. Mas prefirió hacer el homenaje, sabiendo del tipo de comentarios que la actividad atraería. (El Presidente madura antes, tanto sus pronunciamientos como sus acciones, al igual que hacía Balaguer. Y cuando hace y dice lo que dice y hace, es porque le ha buscado los pros y los contras.) Y más aún –cosa rara en un político- para satisfacer su manera de sentir y de pensar.
Las cosas que Fernández dijo de Balaguer en Palacio, constituyen verdades. Cierto es que el creador del Partido Reformista Social Cristiano siempre antepuso los interess del pais ante cualquiera circunstancia; cierto que fue un incansable hombre de trabajo, como cierto es también, que ha sido una figura singularísima en la vida nacional dominicana y que la historia criolla no registra a ninguno otro hombre público con las cualidades que Balaguer mostró poseer.
Los adversarios de Balaguer siempre recuerdan los célebres doce años de sus primeros gobiernos, en los que la represión política y policial se hizo sentir con toda su intesidad. Cierto es que ese fue un oscuro tiempo en el que proliferaron las muertes, apresamientos, golpiezas a los manifestantes políticos.
Y cierto es que, en ocasiones, el país sintió como que el control nacional se le iba de las manos al mandatario.
Pero el mismo Balaguer recordó más de una vez, que cuando él entró al poder en 1966, el país estaba en una situación sumamente convulsa. Y los odios estaban diseminados por los cuatro puntos cardinales.
Hay que tener en mente que la guerra civil que se desarrolló en el barrio de Ciudad Nueva y sus alrededores, en Santo Domingo, generó demasiados odios, los que se agregaron a los otros odios que estaban en vigencia desde que derrocaron al presidente Juan Bosch.
En aquellas circunstancias, el mismo Bosch, ya de regreso a su país tras el golpe de estado, debió esconderse una que otra vez, para salvar el pellejo.
Habiendo cesado las confrontaciones de guerra, aparentemente se iban pacificando distintos grupos, pero algunos de ellos sólo lo hicieron en apariencias, y es sabido que ciertos grupos políticos extremistas llegaron a ejecuar a uno u otro de sus dirigentes, y luego esos mismos sectores le echaron la culpa al gobierno de turno, de esas muertes.
El grupismo político y militar supo enfrentarlo Balaguer, y aunque no llegó a hacer todas las cosas que se ansiaban, al menos intentó algunas, lo que ayudó a que el espectro político fuera perdiendo tensión, y el ambiente general, mejorando.
Es muy probable que la presencia de Balqaguer en el poder, a raíz de la muerte de Trujillo, y luego, al cesar los enfrentamientos de la subsiguiente guerra civil del 65, haya resultado en colador de ímpetus que ayudarían a detener muchas pasiones que se desbordaron...
Meditación
Avanza contigo mismo hacia las profundidades de tu ser y desde allí, vuelve al exterior de tu consciencia provisto de las herramientas que te serán de utilidad en el ejercicio de la vida. Porque... no has de olvidar que desde tu interior es de donde emana todo el poder creador con que cuentas, y que ese poder está encadenado al poder omnisciente de la Divinidad. De ahí tu grande semejanza con lo divino...